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jueves, 8 de enero de 2015

Agarrese duro que hay turbulencias #audio #hiphopurbano #Bogotá

Desde que Petro está de alcalde cada día mas los cantantes callejeros utilizan el Transmilenio para ganarse el sustento o para dar a conocer su talento. Un día en el recién terminado diciembre, tuve la oportunidad de registrar a una particular pareja haciendo su presentación.

A pesar de que la niña no tenía la mejor voz y el muchacho tenía unas ideas bastante interesantes sobre las capacidades de las mujeres, mi intención en este post no es  emitir un juicio de valor sobre el trabajo de la pareja. Yo sólo quiero mostrar un poco de lo que se escucha en el diario vivir en Bogotá. Cuando uno transita entre las troncales bogotanas ignorar a los cantantes callejeros es imposible.  Te hablan, quieren involucrarte con halagos y preguntas, utilizan bafles para hacer que su música llegue a todos los rincones del bus y cuando terminan una canción, pasan a su otro extremo para repetir su presentación.

Yo no conozco de hip-hop, pero me gustaría saber –espero que algún conocedor me resuelva mi duda porqué  últimamente es el género por selección de los artistas callejeros. Les dejo a su juicio y gusto la presentación de esta pareja y espero que si la aman o la odian, por favor comenten y compartan. Dele clic en reproducir si quiere gozar de un poco de lo que los bogotanos tenemos que  escuchar cuando montamos en Transmilenio.

lunes, 31 de marzo de 2014

Lunes: un cantante callejero hermoso #audio en #Bogotá

Salí de mi clase de natación esta mañana y mientras caminaba hacia la 68 pensaba que tal vez es necesario seguir escribiendo sobre ella. Pero la verdad es que con esta profe nueva el discurso ha disminuido y está mucho más enfocado en la técnica, en los ejercicios y no tanto en el aspecto personal y humano del asunto. Aunque ese lado es muy importante, la verdad es que Leonardo, el profe anterior nos ayudó a superar los miedos que teníamos y nos dejó listos para empezar a perfeccionar técnicas y estilos de natación. Eso precisamente es lo que parece que va a hacer la profesora actual. Parece que el miedo a lo profundo, a ahogarse y a no avanzar son cosas ya superadas.

Cuando llegué a la 68 me monté en un bus y mis cavilaciones sobre la clase de natación fueron interrumpidas por una presencia incomoda: un muchacho bajito cantaba una canción de Marc Anthony parado en la mitad del bus. Cuando crucé la registradora solo lo pude ver por detrás, llevaba un saco tejido verde, un pantalón azul y zapatos color habano. A primera vista la escena no tenía nada de particular y me generó incluso un poco de incomodidad porque para poder sentarme tenía que pasar por el frente de él y tal vez interrumpirlo. El cantante me vio, se recostó un poco sobre el respaldar de una de las sillas sin interrumpir la canción y me sonrió. Tal fue mi sorpresa cuando vi su rostro, era un joven precioso. El cantante tenía los ojos azules profundos, la piel nacarada, brillante, una barba rubia poblada y una sonrisa enternecedora. Una cara tan hermosa como la de ese cantante urbano no podía ser ignorada así que me quité los audífonos, pasé por enfrente suyo rápidamente, busqué un puesto cercano a él y me dediqué a contemplarlo. Con cada palabra de la letra horrible y repetitiva letra de la canción de Marc Anthony sus ojos y su boca sonreían más y más. La visión de su menudo cuerpo de cantante callejero se hacía cada vez más placentera.



Ya que tomarle fotos no era una opción lo grabé mientras cantaba. Sé que no es la mejor de las voces pero si uno se sienta y se imagina que está escuchando a un monito guapo con piel de nácar y ojos de mar puede que quede absorto en un momento tranquilo y se relaje. Así que aquí lo dejo. Lo escucho y pienso en azul, en azul piscina y agua, en volver mañana a nadar, así no me guste Marc Anthony.