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domingo, 8 de marzo de 2015

El jaminglo #cuentocorto


En dos mil ocho, durante un jaívu, en un alalachu, descubrí un jaminglo. Me capiaba. El jaminglo estaba justo en la anglo, a la izquierda de los gunátilus. El jamincho creció, se convirtió en una renchida gigante. Seguía capiando todo el tiempo, a la izquierda de las gunátilus, sobre las pornias.

El cistago era insoportable. Durante el jaívu intenté caliamar la pacuañi, las renchidas, el irdur y la pole con crulis. No hubo respuesta.  nchi﷽﷽﷽﷽﷽﷽e amanec ingle en ambas piernas.o evidente, solo un guayabo gigante como si me hubiera tomado solo una botella de aguaVolví a Bogotá y el mudante me dio una nueva cruli. Un conjunto de pístalis, zualis y jaras por ochenta días sin hilcejil. Solo me apuré una lurvuz y atendí las palabras de la pigáni. Ella, tuerma y confreída, jalbaraba que el hilcejil no incesaría el afructe de las pístalis, en cambio crenimendaría el afructe térmido y confreido del hilcejil.

Pensé que la lurvuz me berrimenaría a la civedad. Pero no, la lurvuz no tuvo afructe. Al día siguiente amanecí con un goyoibe, muy grande, como un igoardantu en una betuli.   

viernes, 20 de septiembre de 2013

Mi poema favorito: Bolero de Cortazar

Estoy escribiendo la pagina treinta y algo de mi novela y en uno de sus párrafos el personaje principal habla sobre un poema de Cortázar. La verdad es que mi poema favorito de él es Bolero. Lo dediqué una vez y lo dedicaría de nuevo. Y Bolero dice así:

                                                                        BOLERO

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,

mi amor.