Hace tres meses mientras empezaba otro nivel de natación tomé este vídeo de los nadadores mientras realizaban su prueba para certificarse como rescatistas. El vídeo muestra solo algunos de los estilos que deben dominar después de un intenso entrenamiento. El vídeo viene acompañado por los comentarios cándidos de este servidor, una lectura del horóscopo y por anécdotas y chistes contadas por los compañeros evaluados que quedaron registradas en el vídeo.
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lunes, 28 de julio de 2014
Nadadores en evaluación
Soy un artista plástico con ínfulas de escritor y poco tiempo. Moriré a los sesenta y algo, así que ya viví la mitad de mi vida. Vivo en Bogotá y escribo sobre lo que vivo y lo que me pasa.
martes, 22 de abril de 2014
Miscelanea de cosas del principio de semana
22 de abril de 2014.
Ayer empecé mi tercer curso de natación, el nivel principiante avanzado. La primera clase nos la
dio Leonardo, el primer profesor que tuve cuando empecé (este ya es el tercer
nivel para mi). En esta clase Leonardo aprovechó para revisar lo que nos enseñó
Gloria en el nivel pasado. En la mitad de la clase nos dio –al niño nuevo y a
mi-- la instrucción de hacer 300 metros de crawl. Como era de esperarse por mi
estado físico tuve que tomarme mi tiempo para terminarlos. No es que esté muy
mal, los pude terminar, pero al final de
la clase me sentía exhausto totalmente exahusto, recordándome a mi mismo cada 5
minutos que si podía y dándome auto-animos para terminar los trecientos metros.
Para mi esta es una nueva exigencia y un nuevo reto porque el mayor alcance del
nivel pasado fue terminar el curso haciendo crawl 25 metros seguidos sin
hundirme y sin parar, por eso pienso que hacer estos trescientos metros fue
todo un reto. Además creo que es un logro que tengo que ir alcanzando de a
pocos. Aún no me pueden exigir que nade y nade y nade y no pare y no me canse.
Como ya había dicho al final de la clase yo estaba exhausto, molido, no
como mi nuevo compañerito de clase. Se llama Jorge e hizo los trescientos metros
tan solo como en diez minutos. Hoy en los vestidores le hice la charla para
averiguarle la vida aunque me parece que es muy tímido. El niño es bronceado,
delgado y musculoso y me contó, casi a regañadientes, que nunca ha tomado cursos
y que lo que sabe de nadar lo aprendió en piscinas en vacaciones, que su mamá
es nadadora pero que él nunca ha estado en ningún curso. Lo loco del asunto que
es que le hicieron el examen y quedó en nivel principiante avanzado conmigo y con
Angie. Me asusta un poco porque creo que me constará llegar hasta estar en su
nivel pero también considero que alguien así pude ser un buen elemento en
clase. Cuando uno tiene un compañero más avanzado uno termina exigiéndose mas y
así podría yo intentar dar más de mí, sacar los trescientos metros en diez
minutos también y lograr el estilo que nos está enseñando Gloria ahora.
Después de la sacada de jugo de la clase de natación me apure para venir a casa y cambiarme porque ayer a las 10 tenía una entrevista de trabajo. Me vestí bien, me vestí elegante pero casual, me puse colonia y suficiente desodorante. Durante la entrevista me comporté como un profesional, no sudé en exceso y hablé con dominio y confianza del tema. Al fin y al cabo llevo ya más de seis años trabajando como traductor y tengo experiencia en el área. Espero que todo haya salido bien y tener buenas noticias. Querido universo, te entrego esa oportunidad, ya sea que me den el puesto o ya sea que no, pues ahí te lo recomiendo. A propósito de las entrevistas de trabajo, me encanta esta canción de chilenísima cuica Francisca Valenzuela, muy apropiada para esta ocasión:
Ayer escuché de nuevo este temazo musical que tanto escuchaba cuando
vivía en Chile. Es una canción de Chico Trujillo que me recuerda que hubo
momentos en los que estuve enamorado y fui muy feliz. Aparte de eso llegó el
gato y le gusta mi cama, como raro, pero también le gusta jugar y es bien dormilón,
ojala que cuando crezca siga siendo así de amoroso. Aquí les dejo el tema de Chico Trujillo, Y si no fuera…
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jueves, 10 de abril de 2014
Paisaje sonoro del Centro acuático de la Cruz Roja en Bogotá
El siguiente es el paisaje sonoro del Centro Acuático de la
Cruz Roja en Bogotá. Este registro fue hecho entre las seis y media y las siete
de la mañana de hoy, jueves 10 de abril de 2014. Recomiendo escuchar con audífonos.
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lunes, 31 de marzo de 2014
Lunes: un cantante callejero hermoso #audio en #Bogotá
Salí de mi
clase de natación esta mañana y mientras caminaba hacia la 68 pensaba que tal
vez es necesario seguir escribiendo sobre ella. Pero la verdad es que con esta
profe nueva el discurso ha disminuido y está mucho más enfocado en la técnica,
en los ejercicios y no tanto en el aspecto personal y humano del asunto. Aunque
ese lado es muy importante, la verdad es que Leonardo, el profe anterior nos
ayudó a superar los miedos que teníamos y nos dejó listos para empezar a
perfeccionar técnicas y estilos de natación. Eso precisamente es lo que parece
que va a hacer la profesora actual. Parece que el miedo a lo profundo, a
ahogarse y a no avanzar son cosas ya superadas.
Cuando
llegué a la 68 me monté en un bus y mis cavilaciones sobre la clase de natación
fueron interrumpidas por una presencia incomoda: un muchacho bajito cantaba una
canción de Marc Anthony parado en la mitad del bus. Cuando crucé la
registradora solo lo pude ver por detrás, llevaba un saco tejido verde, un
pantalón azul y zapatos color habano. A primera vista la escena no tenía nada
de particular y me generó incluso un poco de incomodidad porque para poder
sentarme tenía que pasar por el frente de él y tal vez interrumpirlo. El
cantante me vio, se recostó un poco sobre el respaldar de una de las sillas sin
interrumpir la canción y me sonrió. Tal fue mi sorpresa cuando vi su rostro,
era un joven precioso. El cantante tenía los ojos azules profundos, la piel
nacarada, brillante, una barba rubia poblada y una sonrisa enternecedora. Una
cara tan hermosa como la de ese cantante urbano no podía ser ignorada así que
me quité los audífonos, pasé por enfrente suyo rápidamente, busqué un puesto
cercano a él y me dediqué a contemplarlo. Con cada palabra de la letra horrible
y repetitiva letra de la canción de Marc Anthony sus ojos y su boca sonreían
más y más. La visión de su menudo cuerpo de cantante callejero se hacía cada
vez más placentera.
Ya que
tomarle fotos no era una opción lo grabé mientras cantaba. Sé que no es la
mejor de las voces pero si uno se sienta y se imagina que está escuchando a un
monito guapo con piel de nácar y ojos de mar puede que quede absorto en un
momento tranquilo y se relaje. Así que aquí lo dejo. Lo escucho y pienso en
azul, en azul piscina y agua, en volver mañana a nadar, así no me guste Marc
Anthony.
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jueves, 27 de marzo de 2014
Dos triunfos: mi primer curso de natación y el cigarro
Y lo
arruiné, fue terrible, fue desastroso. Quedé como un pelmazo en frente de todos
mis compañeros y el profe, en el último ejercicio que tuvimos que hacer. Los
otros diez que el profesor nos puso a hacer para evaluar si pasábamos el curso
los hice a la perfección pero por descuido, por estar de confiado o por alguna
razón se me cayó el gorro, se me salieron las gafas y todo fue un despelote.
Así volví a pasar, le pedí al profe una segunda oportunidad y repetí el
ejercicio. Después salí y me matriculé en el siguiente nivel y allá vamos.
Ahora después de un curso de tres semanas soy capaz de nadar por lo menos en un
nivel piscinero elemental y le perdí el pánico que le tenía a la piscina y a la
profundidad. También siento que mi cuerpo ha cambiado, me siento diferente, más
tranquilo en el agua, mas acostumbrado.
Lo más divertido es que al final de la clase intenté hacer cualquier cantidad de ejercicios y todo me salió mal, seguramente cuando ya me relajé y dejé que las cosas simplemente fluyeran me desbaraté. Igual, whatever, mañana empiezo de nuevo, tal vez con otro profesor, con algunos compañeros antiguos y tal vez con otros nuevos. Me siento emocionado y con ganas de seguir, por lo menos en este nivel 2.
Aprovecho este momento para recordar que ya hace casi dos años, en semana santa, dejé de fumar. Un viernes a la media noche me fumé el ultimo cigarrillo. Tres o cuatro días después conocí a este chico super amoroso con quien luego tuve toda esta historia muy compleja. De él aprendí mucho, lo quise mucho, me llevó hasta un punto cercano a la locura, bueno, historia patria, pero lo que más me sorprende es haber pasado por encima de todo eso sin haber fumado.
Al tiempo de
haber dejado el cigarro, cuando estaba hecho una bola y había llorado todo lo
que tenía que llorar y tenía una tesis por escribir decidí un día con mi prima y
el novio ir a ciclovía. Ese día montamos bicicleta los tres y descubrí un
deporte que me encantaba. Ese deporte se volvió mi tabla de salvación para
bajar de peso y para combatir el sedentarismo. No dejé de montar bici durante
la mayoría del 2013. Aunque ahora, en 2014, no estoy ya tan aficionado cuando
puedo me doy una vuelta. Sin embargo he empezado a nadar y estoy enamorado del
agua. Voy a celebrarlo yendo a trotar por la tarde con mi otra prima.
Me gustó este articulo así sea todo pep talk, por todo lo que me está pasando ahora: 30 Things to Stop Doing to Yourself. Esta bueno leerlo como para aprender un par de cosas.
PS. ayer fui a recoger el dinero del curso y en el camino me encontré con este joven que me hechó los perros el año pasado. Lo vi y fue bonito verlo pero siento que el tipo siempre quiere algo mas, asi que no se si le caigo bien o si me odia. El asunto de todo el encuentro fue que me contó que había renunciado al trabajo. El tipo era hasta diciembre profesor en un colegio de materias en inglés y de inglés. Ahora me dice que trabaja como teacher para uno institutos y una universidad. Súper. Sin embargo no logro evitar pensar que le falta algo, le falta esa pasión por algo (además de dejar de fumar). Parece un ente, una persona sin pasión por algo. No lo sé. Tal vez soy yo reflejándome en él. Tal vez yo no quiero ser teacher mas, quiero hacer cosas, hacer parte de algo.
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miércoles, 26 de marzo de 2014
El final se acerca: clase de natación día trece
Hoy tuvimos una clase larga de casi dos horas porque el profe le recuperó una hora a algunos alumnos y nos dejó quedar al resto para que practicáramos para el examen de mañana. Fueron tantos los ejercicios que hicimos y hubo tantos regaños y explicaciones que pasé la mitad de la clase de mal humor porque sentía que lo estaba haciendo todo mal.
Mañana en la segunda mitad de la clase, la directora nos va
a poner a hacer ejercicios, nos va a evaluar y nos va a decir si podemos pasar
de nivel o no. Si es así de una me iré a matricular en el nivel siguiente. Creo
que ya me siento bastante cómodo en el agua pero no dejan de darme nervios de
que me vayan a poner a hacer algo que no sepa o de que algo salga mal. Espero
que no.
Para
conmemorar este momento pre-examen voy a dejar esta canción de la chilena
Javiera Mena. Esta canción le pone un poco el tono a las ansias. Además es mi
ferviente deseo pasar “al siguiente nivel”.
Las canciones
de Javiera Mena me encantan, me traen buenos recuerdos de Chile y me traen a la
memoria al chileno marihuanero que quise un ratito y que me dedicaba canciones en la radio a la media noche. Luego les cuento esa historia. Sin embargo las letras de la Mena tienen muy poco
sentido.
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domingo, 23 de marzo de 2014
Tengo mi cabeza bajo el agua
Salí con mi
mamá a comprar el almuerzo de hoy. Caminamos hasta el centro comercial y mientras
mi mamá me hablaba yo no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera el
agua. Pienso en estar en ella, en saltar, en hundirme, en desplazarme hasta el
fondo. Tengo el cuerpo inmerso en la sensación de la piscina y me pasan por la
cabeza todo el tiempo imágenes del fondo, de la profundidad.
Tengo la
cabeza bajo el agua. No sé si es bueno, no sé si es malo, solo sé que no puedo
esperar a que sea martes para ir de nuevo a clase. Tengo que sentarme a
traducir pero el día está como para estar echado y no hacer nada. Tomar café y
leer mucho.
Escuché en
un canal de la tele esta canción y me pareció divertida, asi que la busqué pero
ahora que la escucho no me parece tan chévere.
Luego las
sugerencias de youtube me dijeron que escuchara esta otra canción, que es bien
bonita y que me trae recuerdos dulces/amargos de alguna vez cuando estuve
enamorado. Esta canción se la dediqué al susodicho. A veces dan como ganas de
estar melancólicos pero no, para que…
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viernes, 21 de marzo de 2014
Vencer el miedo a saltar al agua, natación día 11
Una de las
frases más repetidas y que se ha convertido en un lema para todos los asistentes
al curso de natación es: hay que perder el miedo. Me he acostumbrado a perder
el miedo, o a por lo menos a intentarlo, en esa hora de clase. Hoy no fue la excepción,
es más, hoy tuve que enfrentarme a algo que no recuerdo haber hecho antes y en
lo que casi no había pensado que tendría que hacer: clavados.
El profesor
nos reunió a todos en el lado profundo de la piscina después de hacer cuatro
veces el desplazamiento con un solo brazo y nos pidió que nos mandáramos al
agua para saber cómo lo estábamos haciendo y desde donde partía para enseñarnos
como se hace. Los mismos de siempre hicieron la fila y se mandaron, pero esta
vez yo me quedé atrás. Tuve miedo porque nunca lo hice y no sabía cómo se hacía.
Después de un par de minutos y de dejar que pasaran otros compañeros me paré al
borde de la piscina. Me quedé allí aterrorizado pensando cómo hacer algo que no
sé cómo se hace. Así que utilicé el viejo truco de mirar primero y repetir.
Respiré profundo y me boté.
Fue maravilloso.
Caí al agua y aunque sentí el tablazo en el abdomen me hundí y me desplacé lo más
lejos que pude aguantando la respiración y luego botando el aire. Subí y sentí
que había conquistado un miedo. Que había logrado algo fantástico y que había
visto el agua y el fondo de la piscina de una manera diferente. Por el resto de
la clase estuvimos clavándonos al agua de rodillas, más suavecito más
tranquilos. Quedé con ganas de volverlo a hacer.
¿Es eso lo
que sienten los niños cuando juegan en la piscina? Míreme a mí, de 31 años
superando los miedos que nunca superé, rogándole al universo que me los quite
para enfrentarlo todo, todos los días, así como siempre. Mi lucha, todos y cada
uno de los días del año y de la vida es por vencer el miedo. El miedo es mi
constante, es mi lastre, es mi sombra. Espero que algún día se vaya. Espero que
se vuelva una sombra más clara, más transparente.
Recordé
esto, una instalación de arte de la que pensé un día hablar en milinviernos
pero no lo hice
Hoy no tengo canción sobre el agua o sobre la profundidad de la piscina, pero descubrí ese maravilloso álbum de Radiohead llamado The bends y ando con esta canción pegada en la cabeza
Hoy no tengo canción sobre el agua o sobre la profundidad de la piscina, pero descubrí ese maravilloso álbum de Radiohead llamado The bends y ando con esta canción pegada en la cabeza
PD: El vecinito
me propuso que huyera con él a alguna parte en semana santa. No sé si lo
consideré o si lo consideraré. Le respondí que me parecía una buena idea si
había plata. No tengo un centavo, aunque por lo menos ayer llegó una traducción
y ya envié algunas hojas de vida.
Pienso que si consigo un sponsor podría seguir el otro curso (mi papá jajajajaja). La verdad es que tengo muchas ganas.
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jueves, 20 de marzo de 2014
El dolor: día diez de clase de natación
Me duelen
las nalgas y la parte de atrás del brazo porque hoy el profesor nos puso a
recorrer la piscina nadando, braceando, pateando y controlando la respiración. Además
la clase de hoy duró una hora y cuarenta y cinco minutos. Ya en una semana el
curso se acaba y necesito enfocarme en conseguir clases y trabajo y volver a
tener plata para seguir nadando, pagar salud y pensiones y poder salir a comer
o cualquier cosa. Sin embargo me siento melancólico porque ya casi se acaba un
proceso que me ha gustado mucho y que no me gustaría dejar. Me he acostumbrado
a mis compañeros y al agua. Me he acostumbrado a perder el miedo un poquito
todos los días y a enfrentar la profundidad de la piscina sabiendo que no me va
a pasar nada malo. No quiero ponerme triste ni sentir que todo está mal, solo
quiero seguir adelante y disfrutar mientras las cosas no se acaben y cuando se
acaben veré que hago.
Cuando
terminamos la clase salí a desayunar con los compañeritos. Me senté en la
cafetería con … se me fue el nombre de la niña que quiere ser auxiliar de vuelo
y con Javier. La niña nos contó de los problemas de salud de su perrito y
hablamos del curso, del profesor de lo contentos que nos sentimos. Me gusta
eso, me gusta sentarme y hablar con la gente, aprender un poco y hablar sobre mí.
Javier está como echándole los perros a la niña, claro, porque es bien bonita.
Cuando veo
que los compañeros hacen los ejercicios y no pueden, o cuando creo que hay que
decirles que los están haciendo bien, o cuando quiero que avancen para poder
seguir yo pienso en esta canción
Y cuando me
siento melancólico pienso en el wedding waltz de este álbum. Lo escuchaba
mucho cuando salía con Fabián.
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miércoles, 19 de marzo de 2014
Relajarse y respirar, la clave para la natación y para el sexo: día nueve
Desde hace un par de semanas un vecinito, un muchacho de 29 años me ha estado cortejando. Hablamos seguido por whatsapp e incluso el otro día me trajo una
cerveza y nos pusimos a charlar en la entrada de mi edificio. Es bien bonito,
delgadito y según me dice tiene el pecho peludito; vi también que tiene las
piernas peludas y bien torneadas. El hombre es un caramelo, dulce, tierno, tranquilo,
pero tiene un inconveniente: es intenso. Nos hemos visto solo dos veces –la
primera salimos a tomar café y la segunda fue el día de la cerveza— y cuando
hablamos por whatsapp termina diciéndome que quiere algo conmigo o lo lindo que
sería que estuviéramos juntos o que me quiere para mas que solo lo físico. Cuando
yo me pongo frisky y quiero morbosearmelo un ratico para amasarle las carnitas termina diciéndome que sería muy afortunado si
pasara algo entre nosotros. No permite que fluya la conversación, no deja que yo
persiga mi presa con mi prosa, la cual se ha convertido últimamente en mi arma
de conquista. Me he dado cuenta que si quiero conseguir algo de un tipo me gusta lucharlo un poquito y eso lo hago escribiéndole cosas lindas, contándole historias,
conversándolo, trabajando indirectas, doblesentidos, contando anécdotas, calentándole
la mente para llegar al cuerpo (no siempre funciona *suspiro*). ¡OJO! Hay una diferencia muy grande entre
endulzar el oído o pintar pajaritos en el aire y lo que yo hago. Yo les cuento
una historia cachonda de a poquitos y voy midiendo las aguas, los voy antojando
e intento que queden con ganas de verme o por lo menos que quieran escuchar un
poco más, que se calienten, y el resto es carpintería, un lugar, un trago…
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martes, 18 de marzo de 2014
Natación día ocho: el tirabuzón y Somersault
Hoy me tocó pedirle al profe que me dijera si estaba haciendo las cosas bien. Me dio un pulgar arriba y seguí. Me sentí como un niño pero es que a veces no sé si me mira y quiero saber si no estoy cometiendo errores. Hoy hicimos dos ejercicios, primero el tirabuzón, el que consiste en hacer la flecha y luego respirar y voltearse. Como siempre el profe enseña una cosa y luego resulta que lo correcto es hacer lo contrario. El otro ejercicio que hicimos fue hacer la flecha y botar el aire pateando y braceando. Es la primera vez que hacemos esto y me salió bien, por eso fue me que me dio el pulgar arriba.
Tengo ganas de tener un piscina, o de ir a piscina en otra parte a practicar. Quiero perder un poco de peso y ser un poco más delgado y más tonificado. Quiero plata y muchas otras cosas. Hoy salí de clase y me sentía contento, no como ayer cuando terminamos. Salí de clase y sentía que había algo tremendamente malo conmigo porque no había hecho el tirabuzón bien.
Nota mental: un tirabuzón es un sacacorcho. DRAE: Tirabuzón. (Del fr. tire-bouchon). 1. m. Rizo de cabello, largo y pendiente en espiral. 2. m. sacacorchos. sacar algo con ~. 1. loc. verb. coloq. Sacarlo a la fuerza. Se dice especialmente de las palabras que se obliga a decir a una persona callada. Estaba buscando tirabuzón en youtube y me encontré este vídeo, el de la vuelta americana, ojalá pueda seguir nadando y pueda aprender algo así.
Viendo el vídeo escuché la palabra somersault. Esta palabra es el titulo de una canción de Zero-7 que me gusta mucho. Varias veces intenté encontrar el significado de esa palabra pero no pude. Ahora acabo de enterarme que somersault es la vuelta con la que empieza el giro de cabeza que se hace para impulsarse cuando uno alcanza la otra orilla de la piscina. Me gustó saber esto y por eso dejo esta canción para finalizar la entrada.
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lunes, 17 de marzo de 2014
Me ahogo: Clase de Natación día siete.
Creo que ayer con lo del trueque digital y la presentación con
milinviernos estuve bastante distraído y no pensé en que tendría que volver a
clase de natación hoy. Pero si estaba bastante emocionado cuando llegué a la Cruz
Roja hoy en la mañana porque me siento mucho mejor de la gripa. Además en la
presentación nos fue bien, creo.
La clase hoy consistió en hacer flecha boca debajo de ida y flecha boca
arriba de vuelta. Pude dominar las dos con bastante tranquilidad aunque aún me
cuesta sacar la cabeza y respirar, botar burbujas y volver a sacar la cabeza y
respirar. Es un ejercicio de coordinación que para mí es bastante difícil. Luego
cuando hicimos varias rondas de eso el profesor nos pidió que siguiéramos haciendo
la flecha pero en la mitad del camino debíamos dar una vuelta y quedar boca
arriba. Resultado: nada. Cero, no pude hacer ninguna y siento que el profesor,
como generalmente hago las cosas bien, no me dice nada. Y cuando me dice algo
no es específico entonces siento que me está regañando. Yo y mi tolerancia con
la crítica constructiva. Conclusión: téngase paciencia, mañana inténtelo de
nuevo y tal vez lo logre.
Cuando salí de clase me di cuenta, de nuevo, de que estoy en la quiebra,
que no sé qué voy a hacer el otro mes para pagar la mitad de las cuentas. Tengo
que conseguir clases y trabajo para volver a ser un ser humano pero no sé cómo.
Me asusto y no sé cómo ni a quien pedirle ayuda. El dinero se me va a acabar y
no sé de dónde sacar más. Me da miedo pasar al siguiente nivel, reconocer que
no tengo tabla de salvación, que volver a mi antigua empresa no es una opción.
Necesito volver a empezar pero el miedo me congela. Me ahogo. Help!
Soy un artista plástico con ínfulas de escritor y poco tiempo. Moriré a los sesenta y algo, así que ya viví la mitad de mi vida. Vivo en Bogotá y escribo sobre lo que vivo y lo que me pasa.
sábado, 15 de marzo de 2014
Un encuentro con el pasado en sueños (y dos años de espera para el amor)
La escena era un poco confusa como todos los sueños. Yo estaba jugando
con mi hermano y con otras personas a quienes no recuerdo en la calle y de
repente Martin apareció allí, sentado en una bicicleta. Yo interrumpí el juego y
fui a saludarlo. Lo abracé y le dije cosas del tipo que era muy bueno verlo y
que se veía muy bien, cordialidades que le dice uno a la gente cuando se la
encuentra de la nada. Recuerdo que en el sueño cuando lo vi me sentí
genuinamente contento, lo abracé con cariño y volví a grabar en mi memoria su
piel muy blanca y sus ojos marrones. La gente que estaba jugando conmigo no entendía
muy bien que pasaba y esperaban a que yo volviera a jugar con ellos.
La última vez que tuve contacto con Martin en la vida real, no en un
sueño, fue el año pasado cuando me escribió fue para felicitarme por mi
cumpleaños y para contarme que iría a Argentina en enero de 2014. Tenía
planeado, como todos los años, viajar fuera de Estocolmo y pasaría el verano
porteño con Adolf. Luego los dos irían a Sao Paulo. Me preguntó si de
casualidad no planeaba viajar a Buenos Aires para esa época. Le respondí que me
alegraba mucho pero no le dije nada más. Le ofrecí las cordialidades típicas del
caso y no ahondé en el tema ni le hice más preguntas.
Soy un artista plástico con ínfulas de escritor y poco tiempo. Moriré a los sesenta y algo, así que ya viví la mitad de mi vida. Vivo en Bogotá y escribo sobre lo que vivo y lo que me pasa.
viernes, 14 de marzo de 2014
Nos dijimos los nombres y nos lanzamos al agua: día seis de clase de natación
Mi compañero moreno que utiliza
siempre camiseta se llama Javier. “Yo no me llamo Javier… o si” me dijo,
parafraseando la canción, cuando le pregunté cómo se llamaba. Yo le pregunté su
nombre después de que él me preguntó el mío. Todo esto sucedió una ronda de
saltos después de que yo le preguntara al compañero bajito, guapo y delgado
como se llamaba. Se llama Eduard. Me imagino que es médico porque tiene un aire
a un médico que conocí en diciembre aunque parece muy niño.
Estas presentaciones sucedieron
mientras hacíamos fila para lanzarnos a la piscina. El ejercicio del día
consistía en mandarnos por turnos a la parte profunda y desplazarnos hasta lo
pandito pateando y haciendo burbujas. No sobra decir que hacer esto es un
ejercicio agotador cuando uno tiene que hacerlo 20 veces en un periodo de una
hora. Creo que esta semana he hecho más ejercicio que lo que había hecho en los
últimos tres meses.
Mientras hacíamos las rondas el
instructor nos volvió a repetir hoy una frase que me dijo ayer cuando nos
encontramos y me contó su historia completa. Leonardo dijo que todo en la vida
se hace más fácil o mejor cuando se hace con amor. Cuando alguien saca a
colación semejante frase siempre termino preguntándome ¿de dónde saco el amor?
¿cómo hago para ponérselo a la clase de natación o a cualquier cosa ?
La pregunta no tiene respuesta,
pero creo que lo más parecido al amor es la actitud que tiene mi compañero
Javier en la clase, actitud un poco parecida a la mía. Yo lo veo y él siempre
se está gozando todos los ejercicios. Él siempre tiene esa sonrisa en la cara y
esas ganas de divertirse en clase. Hoy por ejemplo, después de las flechas
iniciales Leonardo nos pidió que tomáramos un chorizo y que fuéramos al lado
profundo de la piscina. Cuando estábamos yendo todos para allá preguntó ¿Quién
es el valiente que se va a lanzar primero? Javier venía trotando junto al grupo
y cuando escuchó la pregunta sin chistar dijo yo y se mandó de una. Yo lo seguí
y otro compañero más. Me encanta estar cerca de él y sentir que hay alguien a
quien le gusta tanto la clase como yo, alguien que tiene ganas de aprender y de
gozarse el asunto. No sé si eso sea el amor al que se refiere Leonardo
pero creo que por ahí podría estar la cosa.
Me sigo sintiendo enfermo con
esta gripa desastrosa, pero sigo sintiendo que durante la clase me siento bien.
Ahora tengo el fin de semana para mejorarme y pasar por lo de la presentación
de Milinviernos y el lunes volver un poco más recuperado a patalear, burbujear,
jugar y aprender y seguir molido en la semana dos de la clase de natación.
También me alegra que el muchacho de la mirada dulce del grupo de principiantes
haya comenzado a hablarme. Desde que comenzó el curso yo me he cambiado junto a
él y a dos otros nadadores más que están en ese curso. El día que empezamos el
curso yo no sabía cómo hacer nada así que sólo los seguí porque ellos parecían
confiados e hice lo mismo que ellos hacían para entrar a la piscina.
Ahora el muchacho me ha hablado para aconsejarme cosas sobre los lockers y me
ha preguntado sobre mi clase. Yo le pregunto cosas de vuelta y le sonrío.
Me encontré esta galería de fotos de nadadores bajo el agua que está muy chévere
http://www.marktipple.com/summer2012
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Soy un artista plástico con ínfulas de escritor y poco tiempo. Moriré a los sesenta y algo, así que ya viví la mitad de mi vida. Vivo en Bogotá y escribo sobre lo que vivo y lo que me pasa.
jueves, 13 de marzo de 2014
Expulsar todo el aire y hundirse
En mi clase de natación hay un
muchacho de unos 35 años o tal vez un poco más. Él es moreno y siempre lleva una camiseta deportiva del mismo
color y material de la pantaloneta y en alguna ocasión comentó que le daba miedo
hacer mucho esfuerzo con una pierna porque ha tenido muchas lesiones. Nunca lo
he visto el torso desnudo, siempre tiene la camiseta puesta en clase y me
imagino que debe tener cicatrices o algo raro en la parte superior del cuerpo. Ayer
cuando estábamos en la parte profunda de la piscina me dijo que nos hundiéramos
y nos viéramos abajo. No fui capaz, sentí que me ahogaba pero hoy aprendí el
truco para hundirme y quedarme abajo.
El instructor nos enseñó que para
estar hundido hay que dejar salir todo el aire, expulsarlo y así el cuerpo se
vuelve pesado y se queda en el fondo. Después de enseñarnos eso nos puso a
hacer un ejercicio que consistía en sumergirnos y pasar por varios hula hopos por
debajo del agua. En el primer intento logré pasar por 5 y en el segundo lo pasé
todos. Hoy salí de clase sintiendo que había pasado otra barrera y que había
aprendido algo nuevo, no como ayer que me sentía derrotado y más enfermo que
nunca. Hoy también me siento enfermo pero cuando estoy en la piscina me siento más
tranquilo y menos afectado.
Al final de la clase le toqué el
hombre al compañero moreno y le dije que nos viéramos en el fondo de la
piscina. No nos vimos en lo profundo pero si me hundí e hice lo que no había
hecho ayer.
Cuando iba llegando para clase, a las 6 y 40 am, me encontré en la 68 al instructor y se vino contándome toda su vida hasta que llegamos a la Cruz Roja. Leonardo, ese es su nombre, tiene 24 años y lleva viviendo 8 meses en Bogotá.
Dejo aquí dos vídeos de la piscina mas profunda del mundo, la Nemo 33 en Bruselas.
En Video: La piscina más profunda del mundo por Globovision
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Soy un artista plástico con ínfulas de escritor y poco tiempo. Moriré a los sesenta y algo, así que ya viví la mitad de mi vida. Vivo en Bogotá y escribo sobre lo que vivo y lo que me pasa.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Temor a lo profundo
Hoy día cuatro, siento que la
cosa dejó de ser tan bonita como fue los dos primeros días. El día uno y dos yo
sentía un placer gigante al estar en la piscina, sentía que podía hacer los
ejercicios y podía avanzar, pero en los dos últimos días me he sentido incapaz.
Mientras estaba en la parte profunda intenté hacer los ejercicios de
respiración y dejar salir las burbujas pero por alguna razón, supongo que por
el miedo, este sencillo ejercicio se me hacía muy difícil y no pude. Se me
llenaba el cuerpo de agua, no podía mantenerme tranquilo. Supongo que lo que
tengo que hacer es aprender a hacer las cosas paso por paso, primero tomar aire,
luego hundirme y luego soltar las burbujas. Intentar no hacer las cosas de una
sino ir paso por paso, por lo menos en principio.
Hoy el instructor nos hizo hacer la flecha para llegar de un extremo al otro de la piscina. Llegué hasta la mitad y cuando me di cuenta que estaba nadando o flotando sobre lo profundo me aterroricé. Todos estábamos aterrorizados, quietos y el instructor tuvo que ayudarnos uno a uno a llegar hasta el otro extremo de la piscina. Según el no hay que temer en ninguna parte de la piscina porque es la misma agua. La profundidad es diferente pero lo mismo que hacemos en la parte panda lo podemos hacer en la parte profunda. También según el instructor, tenemos que recordar que lo más importante es relajarse y aprender a respirar.
Tampoco me ayuda para nada
sentirme tan enfermo, bueno no estoy TAN enfermo, pero si me siento afectado en
los bronquios. Algo me pasa, no sé si es gripe, no sé si es algo por el agua
fría. A eso también hay que sumarle el temor a lo profundo que he visto que
tenemos la mayoría de los practicantes. Hace un rato decidí ver fotos en Tumblr
de piscinas bajo el agua y la sensación que obtuve fue de pánico. Ver esas imágenes
me conmovía y me hacía sentir atemorizado. Bajo el agua es un lugar inquietante
y perturbador que no manejo. No se cómo comportarme allí y no sé cómo hacer
para tranquilizarme. Yo sé que no me va a pasar nada, el instructor está allí,
los compañeros están allí, necesito relajarme y respirar. Debo abrir los ojos,
mirar alrededor, reconocer el entorno. No tengo imágenes en mi memoria del lugar
que es abajo del agua en la piscina. Parece como si hubiera estado conscientemente
evitando ese lugar en el que tengo que estar metido.
Tal vez estoy intentando
abstraerme y mantenerme aislado de ese lugar que tanto me gusta, tal vez
necesito intentar conocerlo un poco más, hacerme consiente de como es, conocer
sus dimensiones, su forma, sus detalles para así no tenerme miedo.
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Soy un artista plástico con ínfulas de escritor y poco tiempo. Moriré a los sesenta y algo, así que ya viví la mitad de mi vida. Vivo en Bogotá y escribo sobre lo que vivo y lo que me pasa.
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