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viernes, 27 de marzo de 2020

Diaro del confinamiento: construir un después

3d Gold 2021 Text Effect PSD para descarga gratuitaMiro por la ventana y veo un montón de gente caminando por la calle. No la misma cantidad de gente que vería en un día normal, o antes, pero sí bastante. Bastante, por ejemplo, para lo que vi la semana pasada. Siento que la gente no está muy convencida de que el virus sea algo que le pueda hacer daño. A mi me aterroriza, pero a veces también dudo de que algo real vaya a suceder. Ojalá toda esa gente que está en la calle tenga razón y nos encontremos mágicamente protegidos. Mamá y yo no hemos salidos ya casi en una semana.

Lo que más me asusta es que haya un estallido social, he intentado hablarlo con gente, pero prefiero callarlo porque no tengo ningún control sobre eso. La gente también suele pensar que algo así no sucederá y espero, también, que tengan razón.

martes, 11 de octubre de 2016

Mi reflexión sobre el #DíaInternacionalParaSalirdelClóset


Hoy se celebra el Coming Out Day o el Día para salir del closet. Este día tiene como objetivo, entre otros, tomar conciencia sobre la importancia de hablar abiertamente sobre la homosexualidad de uno. Sin embargo, creo que es necesario pensar el closet y preguntarse qué implica estar en él o salir de él.
El closet ha sido encasillado como un lugar frío y oscuro –contrario a la tierra del arcoíris, donde corren efebos desnudos y se escucha a Madonna y a Britney Spears, donde para entrar hay que vestirse de marca y pagar cover a la entrada– y en el que se han quedado metidas las personas que no son capaces de admitir su orientación sexual diversa. Salir del closet se ha convertido en un acto de valentía. A aquellos que se han quedado en el closet se les ha puesto la etiqueta de cobardes e incluso de ser falsos, de no reconocerse y no valorarse si mismos ante las demás personas.
Salir del closet no es algo fácil. Para muchas personas reconocer abiertamente ante la familia, los amigos, los compañeros de trabajo o el público en general que se es gay o lesbiana, o trans u otros, les lleva años de concienzudo cuestionamiento. Algunas personas no le hallan el verdadero beneficio y se quedan en él. Así mismo también hay personas para quienes es mejor estar afuera del closet porque les trae beneficios, posibilidades y privilegios, e incluso se sienten más genuinos y más fieles a sí mismos (ya sea porque encuentran sus verdaderos amigos, se sienten libres o también conozco el caso de varias ciudades en Colombia donde para triunfar en  las artes hay que ser gay).

jueves, 23 de julio de 2015

3. Cambiemos de tema


Hace ya un tiempo perdí la fe en el amor. Entendí que sería mas fácil vivir si dejaba de esperar a que las personas me ofrecieran las cosas más básicas para la interacción humana: respeto, consideración, lealtad, sinceridad.
Cuando decidí eso me sentí mas tranquilo. Dejé de cazar personas para amarlas y dejé de sentirme inadecuado: ya no me volví a comparar con el modelo del hombre ideal de montones de candidatos que saludaba o me saludaban por aplicaciones para el teléfono o redes sociales. Las conversaciones incomodas con desconocidos y la desaprobación quedaron atrás.
Al último de mis pretendientes lo enterré en el pasado y no volvimos a cruzar palabra. Ahora, de vez en cuando, disfruto del culposo placer de “stalkearlo” en sus redes sociales y a veces finjo que converso con él mientras camino por la calle.
“Era horrible cuando me hablabas –le repito— porque se sentía el compromiso. No conversabas conmigo porque yo te gustara sino porque estabas acostumbrado a conversar con alguien. Así lo niegues, yo me di cuenta de eso. Luego me enteré por uno de tus twits de que habías vuelto con tu ex. Lo que me molestó no fue que volvieras con él e interrumpieras lo “nuestro” (ese affaire de dos semanas), sino que no me lo dijeras de frente. Eso me demostró que yo no te importaba lo suficiente como para ser amigos.”
Desinstalé todas mis aplicaciones y dejé hablar del asunto.


martes, 4 de noviembre de 2014

Eróticas situaciones incomodas: El reloj (2008)

Después de ver el corto de Marco Berger sobre el que escribí anoche, terminé de ver la película 5. Aunque la película me pareció bastante buena, me dejó más pensando en la filmografía de Berger. Esta noche traigo otro de sus cortos, El reloj, de 2008 anterior a su película Plan B.

Aquí el director argentino introduce varias de las situaciones que explora más a profundidad en la película: las conversaciones intimas casi improvisadas, los momentos eternos con la cámara quieta, los hombres pasando tiempo juntos en situaciones en las que cruzan los límites de la confianza, la ruptura de los límites de la heterosexualidad masculina, la falta de categorización y de discurso sobre la sexualidad, las situaciones en apariencia ingenuas, los chicos casi sin ropa durmiendo juntos y la incomodidad del gusto. 

Uno de las características que a mí más me atraen de la producción que he visto de Berger es que sus personajes no se revelan gays o heterosexuales a través de los diálogos, no hablan sobre lo que quieren ni revelan sus intenciones. Los personajes actúan, son tímidos o extrovertidos. En El reloj, por ejemplo, los dos chicos no dicen nada, pero terminan acostados en la cama, en esa manera típica de las noches o tardes de verano que tanto le gustan a Berger. Los efebos en calzoncillos simplemente retozan envueltos en una tensión sexual, incluso dramática. Pero al final esa falta de lenguaje y de las acciones sexuales concretas abren un camino a la indefinición que hace que los cortos y las peliculas de Berger sean tan atractivos. 

Aquí, como en Platero, el calor y el sueño son una excusa para que los jóvenes se quiten la ropa e inocentes se acuesten sobre las cobijas. Lo hacen sin esfuerzo, sin vergüenza, se acercan, se alejan, se observan de reojo. 

El Reloj de Marco Berger from Universidad del Cine on Vimeo.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

No hay maricas negros: Este pueblo necesita un muerto (2007)

“No hay maricas negros” dice Stefany, cuando se refiere a lo que piensan las personas de su raza acerca de los homosexuales. Al ver un homosexual negro y sobre todo un travesti negro las personas de su comunidad “se sienten heridas en su ego de machos, se sienten humilladas, como que los están pisoteando”. Al mostrarse como homosexual, al transformar su identidad y convertirse en la mujer que quiso ser, Stefany supo que debía también enfrentarse a la vergüenza. Se le cerrarían puertas y perdería el cariño y el respeto de mucha gente.  



Esa es la historia que muestra Ana Cristina Monroy en su documental de 2007 llamado Este pueblo necesita un muerto. Monroy cuenta la historia de la transformación de Stefany, de su relación con su familia, con los muertos y con su piel. También muestra como Stefany se dispone a dejar atras a Emilio con rituales funerarios de la cultura afropacífica colombiana. En el Chocó los velorios, las novenas y los levantamientos de tumbas son ceremonias mortuorias que se realizan como una fiesta, son un esfuerzo para que la vida no muera. Stefany celebra con cantos y bailes a Emilio, a su pasado, a la vez que se rinde luto a sí misma. Stefany entierra a Emilio aunque siga en parte siendo él, aunque siga siendo un marica.