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domingo, 7 de mayo de 2017

Miscelánea de asuntos de la sobriedad

Cómo ya les había contado no estoy consumiendo alcohol y estas son algunas de las conclusiones que he sacado de andar en este plan:

1.    Que contarle a la gente que uno no consume alcohol es como salir del closet. Durante estas últimas semanas, o por lo menos durante este periodo inicial cuando he ido a alguna actividad social o cuando me he reunido con los amigos o cuando he conocido a alguien nuevo, he tenido que contarles que no bebo. Inicialmente su respuesta ha sido echar para atrás la cabeza y observarme con desconfianza; me miran y esperan encontrar razones traumáticas por las que no quiero tomar más cerveza. Quieren escuchar un drama profundo, una historia con gritos, mentadas de madre, un robo, un accidente, sexo casual salido a mal y lagunas mentales. De eso si ha habido pero muy poco, la verdad.

2.    Qué si uno no bebe está trabajando. La otra noche estábamos en la apertura de un evento en el espacio de arte que yo coordino con unos amigos, casi a la media noche yo estaba cansando, aunque contento y me estaba divirtiendo mucho. En esas volvimos al tema por alguna razón y después de conversar un rato, Marcela me dijo: “entonces, tú en este momento estás trabajando”. Esa idea me quedó rondando en la cabeza porque parece que hay una delimitación muy clara de lo que constituye para nosotros los momentos de trabajo y los de esparcimiento y esa línea es la del consumo de alcohol. Cuando uno trabaja no puede beber y cuando bebe es porque ya no está trabajando. Entonces ¿yo estoy trabajando todo el tiempo? Será que mi animo y mi voluntad de no beber me han condenado a estar siempre en modo trabajar?

jueves, 13 de abril de 2017

Sobriedad: ¿qué razones tengo para beber?

El 21 de febrero tuve una cirugía, nada serio. Un asunto que tocaba solucionar y nada más. No me pregunten que fue porque no les voy a contar pero ese pequeño incidente me obligó a tomar antibiótico por 10 días y a cambiar de dieta. Todo lo que como o bebo es susceptible de hacerme daño, pero ese no es el problema, el problema es que con eso viene un malestar y un dolor insoportable. Por eso, y tal vez por otras razones más no he consumido alcohol desde esa época y ahora, mientras más días pasan empiezo a contemplar la idea de no consumir alcohol del todo.
Tal vez llegue a perecer una medida drástica porque el alcohol no me ha hecho nada, pero si es un hecho que desde la cirugía no he amanecido ningún día con guayabo y he perdido tres kilos. Antes estaba en 81 y ahora estoy en 79. Eso me parece una razón válida para no alentar el consumo de alcohol.
Aparte de las razones físicas, que son aparentes, estoy intentando buscar más razones para no volver a beber, pero cuando me pregunto eso también me pregunto ¿tengo razones para beber? ¿hay alguna idea razonable que me impulse a consumir una cerveza o dos o tres o a beber cócteles o tomar ron como lo hacía antes?

lunes, 7 de abril de 2014

Dulce Jesús mío: recocha de la Candelaria en San Cristobal, Venezuela

Alida es prima de mi abuela y nació el dos de febrero, día de la Candelaria. Para ella la navidad se termina ese día y tan solo hasta esa fecha desmonta el árbol de navidad y guarda el pesebre. El día de su cumpleaños hay una misa dedicada a Alida y en casa se celebra en grande con una reunión familiar, comida y alcohol. No hay otra persona más importante en San Cristóbal ese día que ella. 

En medio de la fiesta y para conmemorar el día de la Candelaria se recorre la casa en procesión con el niño Jesús en brazos. Este es el registro sonoro del recorrido musical que se hizo este año, amenizado por un trio local contratado para dar una serenata a la prima que cumplió 89 años. La tradición religiosa se combina con la fiesta y se genera así un ambiente de desorden, fe y diversión. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Episodio de borracha melancolía

El fin de semana pasado estuvo chévere. Fui a bailar con mi prima y el novio, -si, con quienes estaba el día que me rompí la cara. Fuimos a un lugar en chapinero de salsa, tremendo de lo viejo y la pasé delicioso. Como anécdota rara, cuando estaba regresando a casa me dio por escribirle al ex. Yo no estoy muy seguro por qué, pero por lo menos durante el último año me ha estado pasando que cuando bebo me dan unos episodios de melancolía tremendos. Cuando eso me pasa me da por mandar e-mails, me da por poner tweets, me da por enviarle whatsappasos a la gente que menos me conviene.

A eso de la media noche me entró uno de esos ataques de melancolía y me dio por escribirle al tipo. Sentí una necesidad loca por decirle que lo amaba, que por favor no me respondiera pero que yo quería que supiera que me hacía mucha falta. Ya tenía todo el mensaje craneado y cuando lo fui a enviar pues que no encontré el contacto. Tanto me conozco que un par de días antes, previniendo uno de esos ataques le había cambiando el nombre al contacto para no encontrarlo en medio de la intoxicación etilica y luego intentando bloquearlo terminé borrandolo sin darme. La verdad quería que no me fuera a pasar lo que efectivamente me pasó. Yo ya sé que cuando bebo me da la melancólica y por eso había estado como coqueteando con la idea de deshacerme de ese número de teléfono. Creo que afortunadamente lo hice, porque si no me habría sometido a la vergüenza de decirle a un tipo x con el que salí dos meses la gran sarta de estupideces que afortunadamente no le dije.