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domingo, 22 de julio de 2018

Playa para los demonios


El sábado en la tarde decidí ir a la playa para apaciguar los demonios. Mi cabeza me había estado dando batalla por horas y sentí que tal vez dejar el encierro me daría un poco de tregua. La playa estaba completamente llena y María decía que seguramente eso se debía a que acababan de inaugurar el Hilton a unas pocas cuadras. Pero la gente que estaba en la playa no parecía ser precisamente cliente del Hilton. Además, la presencia de las barcas hacía evidente que las personas estaban siendo llevadas y traídas desde el Rodadero donde, muy posiblemente, no debía caber un solo alma más.

El clima estaba fresco, nublado. La gente se veía contenta bajo el cielo gris y nublado.

Llevé una toalla y me senté en medio de algunos de los grupos de familias en un punto vacío. Mis piernas colgaban sobre una pequeña pendiente que se formaba entre el mar y la arena que se conservaba seca. Era como estar sentado en una anden el agua y la playa.

jueves, 13 de abril de 2017

Sobriedad: ¿qué razones tengo para beber?

El 21 de febrero tuve una cirugía, nada serio. Un asunto que tocaba solucionar y nada más. No me pregunten que fue porque no les voy a contar pero ese pequeño incidente me obligó a tomar antibiótico por 10 días y a cambiar de dieta. Todo lo que como o bebo es susceptible de hacerme daño, pero ese no es el problema, el problema es que con eso viene un malestar y un dolor insoportable. Por eso, y tal vez por otras razones más no he consumido alcohol desde esa época y ahora, mientras más días pasan empiezo a contemplar la idea de no consumir alcohol del todo.
Tal vez llegue a perecer una medida drástica porque el alcohol no me ha hecho nada, pero si es un hecho que desde la cirugía no he amanecido ningún día con guayabo y he perdido tres kilos. Antes estaba en 81 y ahora estoy en 79. Eso me parece una razón válida para no alentar el consumo de alcohol.
Aparte de las razones físicas, que son aparentes, estoy intentando buscar más razones para no volver a beber, pero cuando me pregunto eso también me pregunto ¿tengo razones para beber? ¿hay alguna idea razonable que me impulse a consumir una cerveza o dos o tres o a beber cócteles o tomar ron como lo hacía antes?

jueves, 4 de diciembre de 2014

La profecía del titán #sueño

Casandra se miraba las manos pero no eran las suyas. Cada noche veía las líneas en las palmas y los dedos de un hombre que ella no conocía. Al morir la tarde, su madre la ponía sobre la cama, le contaba un cuento, ella se dormía y veía esas manos que no le pertenecían.

El paisaje en el sueño de Casandra todas las noches era el mismo: la jungla espesa a cada lado de un rio ancho de color tierra, casas de madera al borde del agua, pescadores pobres recorriendo el cauce debajo del sol y un cielo sin nubes, el calor asfixiante, la vegetación desconocida, el olor a humedad, la barca vieja de madera pintada de blanco y azul. Casandra no sabía dónde estaba pero si sabía que el titán Rubén Darío, el dueño de las manos, conocía su paradero y sabía que no debía estar allí. Ella lo sabía porque lo soñaba cada noche. 

lunes, 28 de julio de 2014

Nadadores en evaluación

Hace tres meses mientras empezaba otro nivel de natación tomé este vídeo de los nadadores mientras realizaban su prueba para certificarse como rescatistas. El vídeo muestra solo algunos de los estilos que deben dominar después de un intenso entrenamiento. El vídeo viene acompañado por los comentarios cándidos de este servidor, una lectura del horóscopo y por anécdotas y chistes contadas por los compañeros evaluados que quedaron registradas en el vídeo.

 

jueves, 10 de abril de 2014

Paisaje sonoro del Centro acuático de la Cruz Roja en Bogotá

El siguiente es el paisaje sonoro del Centro Acuático de la Cruz Roja en Bogotá. Este registro fue hecho entre las seis y media y las siete de la mañana de hoy, jueves 10 de abril de 2014. Recomiendo escuchar con audífonos.

jueves, 27 de marzo de 2014

Dos triunfos: mi primer curso de natación y el cigarro

Y lo arruiné, fue terrible, fue desastroso. Quedé como un pelmazo en frente de todos mis compañeros y el profe, en el último ejercicio que tuvimos que hacer. Los otros diez que el profesor nos puso a hacer para evaluar si pasábamos el curso los hice a la perfección pero por descuido, por estar de confiado o por alguna razón se me cayó el gorro, se me salieron las gafas y todo fue un despelote. Así volví a pasar, le pedí al profe una segunda oportunidad y repetí el ejercicio. Después salí y me matriculé en el siguiente nivel y allá vamos. Ahora después de un curso de tres semanas soy capaz de nadar por lo menos en un nivel piscinero elemental y le perdí el pánico que le tenía a la piscina y a la profundidad. También siento que mi cuerpo ha cambiado, me siento diferente, más tranquilo en el agua, mas acostumbrado.

Lo más divertido es que al final de la clase intenté hacer cualquier cantidad de ejercicios y todo me salió mal, seguramente cuando ya me relajé y dejé que las cosas simplemente fluyeran me desbaraté. Igual, whatever, mañana empiezo de nuevo, tal vez con otro profesor, con algunos compañeros antiguos y tal vez con otros nuevos. Me siento emocionado y con ganas de seguir, por lo menos en este nivel 2.

Aprovecho este momento para recordar que ya hace casi dos años, en semana santa, dejé de fumar. Un viernes a la media noche me fumé el ultimo cigarrillo. Tres o cuatro días después conocí a este chico super amoroso con quien luego tuve toda esta historia muy compleja. De él aprendí mucho, lo quise mucho, me llevó hasta un punto cercano a la locura, bueno, historia patria, pero lo que más me sorprende es haber pasado por encima de todo eso sin haber fumado.

Al tiempo de haber dejado el cigarro, cuando estaba hecho una bola y había llorado todo lo que tenía que llorar y tenía una tesis por escribir decidí un día con mi prima y el novio ir a ciclovía. Ese día montamos bicicleta los tres y descubrí un deporte que me encantaba. Ese deporte se volvió mi tabla de salvación para bajar de peso y para combatir el sedentarismo. No dejé de montar bici durante la mayoría del 2013. Aunque ahora, en 2014, no estoy ya tan aficionado cuando puedo me doy una vuelta. Sin embargo he empezado a nadar y estoy enamorado del agua. Voy a celebrarlo yendo a trotar por la tarde con mi otra prima. 

Me gustó este articulo así sea todo pep talk, por todo lo que me está pasando ahora: 30 Things to Stop Doing to Yourself.  Esta bueno leerlo como para aprender un par de cosas.

PS. ayer fui a recoger el dinero del curso y en el camino me encontré con este joven que me hechó los perros el año pasado. Lo vi y fue bonito verlo pero siento que el tipo siempre quiere algo mas, asi que no se si le caigo bien o si me odia. El asunto de todo el encuentro fue que me contó que había renunciado al trabajo. El tipo era hasta diciembre profesor en un colegio de materias en inglés y de inglés. Ahora me dice que trabaja como teacher para uno institutos y una universidad. Súper. Sin embargo no logro evitar pensar que le falta algo, le falta esa pasión por algo (además de dejar de fumar). Parece un ente, una persona sin pasión por algo. No lo sé. Tal vez soy yo reflejándome en él. Tal vez yo no quiero ser teacher mas, quiero hacer cosas, hacer parte de algo. 



miércoles, 26 de marzo de 2014

El final se acerca: clase de natación día trece

Hoy tuvimos una clase larga de casi dos horas porque el profe le recuperó una hora a algunos alumnos y nos dejó quedar al resto para que practicáramos para el examen de mañana. Fueron tantos los ejercicios que hicimos y hubo tantos regaños y explicaciones que pasé la mitad de la clase de mal humor porque sentía que lo estaba haciendo todo mal. 

Mañana en la segunda mitad de la clase, la directora nos va a poner a hacer ejercicios, nos va a evaluar y nos va a decir si podemos pasar de nivel o no. Si es así de una me iré a matricular en el nivel siguiente. Creo que ya me siento bastante cómodo en el agua pero no dejan de darme nervios de que me vayan a poner a hacer algo que no sepa o de que algo salga mal. Espero que no.

Para conmemorar este momento pre-examen voy a dejar esta canción de la chilena Javiera Mena. Esta canción le pone un poco el tono a las ansias. Además es mi ferviente deseo pasar “al siguiente nivel”.


Las canciones de Javiera Mena me encantan, me traen buenos recuerdos de Chile y me traen a la memoria al chileno marihuanero que quise un ratito y que me dedicaba canciones en la radio a la media noche. Luego les cuento esa historia. Sin embargo las letras de la Mena tienen muy poco sentido. 

martes, 25 de marzo de 2014

Superar una frustración y dos apuntes sobre el fondo del mar

Hoy volví a clase de natación después de un fin de semana largo. Tenía muchas ganas de estar en el agua, de estar casi desnudo y en lo profundo. Lo primero que hicimos en clase hoy fue hacer el ejercicio de botar el aire y hundirnos en la parte profunda. Estirábamos los brazos, botábamos el aire y quedábamos de pie en el piso en la parte más profunda. Luego el profesor nos pidió que hiciéramos el mismo pero que nos hundiéramos y nos sentáramos en el suelo.  

La visión del fondo es maravillosa. Estar tranquilo en la masa azul silenciosa del fondo de la piscina me parecía la conquista de un reto, la pérdida del miedo y la llegada de la confianza. Por unos instantes, sentado en el fondo de la piscina mirando a mi alrededor, sentí que ese momento y que ese lugar eran míos.

Antes de clase me encontré con Leonardo, parecía bastante agripado.  Me contó que estaba preocupado por algunos alumnos que para el jueves tienen que haber adquirido ciertas capacidades pero van lentos. Seguimos hablando y me dijo que tenía una frustración que quería superar, me dijo que quería aprender a patinar. Es algo como lo que yo siento con la natación. La palabra exacta es frustración. Yo en un momento y porqué se dieron las cosas tenía que perder el miedo y hundirme. Estar en el fondo. También me gustaría aprender a patinar y a manejar.


Dos apuntes sobre el fondo (del mar)

"At night, I think of my piano in its ocean grave, and sometimes of myself floating above it. Down there everything is so still and silent that it lulls me to sleep. It is a weird lullaby and so it is; it is mine. (Holly Hunter en El piano)


 "There is a silence where hath been no sound / There is a silence where no sound may be / In the cold grave, under the deep deep sea." (Thomas Hood)


domingo, 23 de marzo de 2014

Tengo mi cabeza bajo el agua

Salí con mi mamá a comprar el almuerzo de hoy. Caminamos hasta el centro comercial y mientras mi mamá me hablaba yo no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera el agua. Pienso en estar en ella, en saltar, en hundirme, en desplazarme hasta el fondo. Tengo el cuerpo inmerso en la sensación de la piscina y me pasan por la cabeza todo el tiempo imágenes del fondo, de la profundidad.

Tengo la cabeza bajo el agua. No sé si es bueno, no sé si es malo, solo sé que no puedo esperar a que sea martes para ir de nuevo a clase. Tengo que sentarme a traducir pero el día está como para estar echado y no hacer nada. Tomar café y leer mucho.

Escuché en un canal de la tele esta canción y me pareció divertida, asi que la busqué pero ahora que la escucho no me parece tan chévere.



Luego las sugerencias de youtube me dijeron que escuchara esta otra canción, que es bien bonita y que me trae recuerdos dulces/amargos de alguna vez cuando estuve enamorado. Esta canción se la dediqué al susodicho. A veces dan como ganas de estar melancólicos pero no, para que…

viernes, 21 de marzo de 2014

Vencer el miedo a saltar al agua, natación día 11

Una de las frases más repetidas y que se ha convertido en un lema para todos los asistentes al curso de natación es: hay que perder el miedo. Me he acostumbrado a perder el miedo, o a por lo menos a intentarlo, en esa hora de clase. Hoy no fue la excepción, es más, hoy tuve que enfrentarme a algo que no recuerdo haber hecho antes y en lo que casi no había pensado que tendría que  hacer: clavados.

El profesor nos reunió a todos en el lado profundo de la piscina después de hacer cuatro veces el desplazamiento con un solo brazo y nos pidió que nos mandáramos al agua para saber cómo lo estábamos haciendo y desde donde partía para enseñarnos como se hace. Los mismos de siempre hicieron la fila y se mandaron, pero esta vez yo me quedé atrás. Tuve miedo porque nunca lo hice y no sabía cómo se hacía. Después de un par de minutos y de dejar que pasaran otros compañeros me paré al borde de la piscina. Me quedé allí aterrorizado pensando cómo hacer algo que no sé cómo se hace. Así que utilicé el viejo truco de mirar primero y repetir. Respiré profundo y me boté.

Fue maravilloso. Caí al agua y aunque sentí el tablazo en el abdomen me hundí y me desplacé lo más lejos que pude aguantando la respiración y luego botando el aire. Subí y sentí que había conquistado un miedo. Que había logrado algo fantástico y que había visto el agua y el fondo de la piscina de una manera diferente. Por el resto de la clase estuvimos clavándonos al agua de rodillas, más suavecito más tranquilos. Quedé con ganas de volverlo a hacer.

¿Es eso lo que sienten los niños cuando juegan en la piscina? Míreme a mí, de 31 años superando los miedos que nunca superé, rogándole al universo que me los quite para enfrentarlo todo, todos los días, así como siempre. Mi lucha, todos y cada uno de los días del año y de la vida es por vencer el miedo. El miedo es mi constante, es mi lastre, es mi sombra. Espero que algún día se vaya. Espero que se vuelva una sombra más clara, más transparente.

Recordé esto, una instalación de arte de la que pensé un día hablar en milinviernos pero no lo hice



Hoy no tengo canción sobre el agua o sobre la profundidad de la piscina, pero descubrí ese maravilloso álbum de Radiohead llamado The bends y ando con esta canción pegada en la cabeza




PD: El vecinito me propuso que huyera con él a alguna parte en semana santa. No sé si lo consideré o si lo consideraré. Le respondí que me parecía una buena idea si había plata. No tengo un centavo, aunque por lo menos ayer llegó una traducción y ya envié algunas hojas de vida. 
Pienso que si consigo un sponsor podría seguir el otro curso (mi papá jajajajaja). La verdad es que tengo muchas ganas.

jueves, 20 de marzo de 2014

El dolor: día diez de clase de natación

Me duelen las nalgas y la parte de atrás del brazo porque hoy el profesor nos puso a recorrer la piscina nadando, braceando, pateando y controlando la respiración. Además la clase de hoy duró una hora y cuarenta y cinco minutos. Ya en una semana el curso se acaba y necesito enfocarme en conseguir clases y trabajo y volver a tener plata para seguir nadando, pagar salud y pensiones y poder salir a comer o cualquier cosa. Sin embargo me siento melancólico porque ya casi se acaba un proceso que me ha gustado mucho y que no me gustaría dejar. Me he acostumbrado a mis compañeros y al agua. Me he acostumbrado a perder el miedo un poquito todos los días y a enfrentar la profundidad de la piscina sabiendo que no me va a pasar nada malo. No quiero ponerme triste ni sentir que todo está mal, solo quiero seguir adelante y disfrutar mientras las cosas no se acaben y cuando se acaben veré que hago.

Cuando terminamos la clase salí a desayunar con los compañeritos. Me senté en la cafetería con … se me fue el nombre de la niña que quiere ser auxiliar de vuelo y con Javier. La niña nos contó de los problemas de salud de su perrito y hablamos del curso, del profesor de lo contentos que nos sentimos. Me gusta eso, me gusta sentarme y hablar con la gente, aprender un poco y hablar sobre mí. Javier está como echándole los perros a la niña, claro, porque es bien bonita.

Cuando veo que los compañeros hacen los ejercicios y no pueden, o cuando creo que hay que decirles que los están haciendo bien, o cuando quiero que avancen para poder seguir yo pienso en esta canción



Y cuando me siento melancólico pienso en el wedding waltz de este álbum. Lo escuchaba mucho cuando salía con Fabián.


miércoles, 19 de marzo de 2014

Relajarse y respirar, la clave para la natación y para el sexo: día nueve

Desde hace un par de semanas un vecinito, un muchacho de 29 años me ha estado cortejando. Hablamos seguido por whatsapp e incluso el otro día me trajo una cerveza y nos pusimos a charlar en la entrada de mi edificio. Es bien bonito, delgadito y según me dice tiene el pecho peludito; vi también que tiene las piernas peludas y bien torneadas. El hombre es un caramelo, dulce, tierno, tranquilo, pero tiene un inconveniente: es intenso. Nos hemos visto solo dos veces –la primera salimos a tomar café y la segunda fue el día de la cerveza— y cuando hablamos por whatsapp termina diciéndome que quiere algo conmigo o lo lindo que sería que estuviéramos juntos o que me quiere para mas que solo lo físico. Cuando yo me pongo frisky y quiero morbosearmelo un ratico para amasarle las carnitas termina diciéndome que sería muy afortunado si pasara algo entre nosotros. No permite que fluya la conversación, no deja que yo persiga mi presa con mi prosa, la cual se ha convertido últimamente en mi arma de conquista. Me he dado cuenta que si quiero conseguir algo de un tipo me gusta lucharlo un poquito y eso lo hago escribiéndole cosas lindas, contándole historias, conversándolo, trabajando indirectas, doblesentidos, contando anécdotas, calentándole la mente para llegar al cuerpo (no siempre funciona *suspiro*). ¡OJO! Hay una diferencia muy grande entre endulzar el oído o pintar pajaritos en el aire y lo que yo hago. Yo les cuento una historia cachonda de a poquitos y voy midiendo las aguas, los voy antojando e intento que queden con ganas de verme o por lo menos que quieran escuchar un poco más, que se calienten, y el resto es carpintería, un lugar, un trago…


martes, 18 de marzo de 2014

Natación día ocho: el tirabuzón y Somersault

Hoy me tocó pedirle al profe que me dijera si estaba haciendo las cosas bien. Me dio un pulgar arriba y seguí. Me sentí como un niño pero es que a veces no sé si me mira y quiero saber si no estoy cometiendo errores. Hoy hicimos dos ejercicios, primero el tirabuzón, el que consiste en hacer la flecha y luego respirar y voltearse. Como siempre el profe enseña una cosa y luego resulta que lo correcto es hacer lo contrario. El otro ejercicio que hicimos fue hacer la flecha y botar el aire pateando y braceando. Es la primera vez que hacemos esto y me salió bien, por eso fue me que me dio el pulgar arriba.

Tengo ganas de tener un piscina, o de ir a piscina en otra parte a practicar. Quiero perder un poco de peso y ser un poco más delgado y más tonificado. Quiero plata y muchas otras cosas. Hoy salí de clase y me sentía contento, no como ayer cuando terminamos. Salí de clase y sentía que había algo tremendamente malo conmigo porque no había hecho el tirabuzón bien.



Nota mental: un tirabuzón es un sacacorcho. DRAE: Tirabuzón. (Del fr. tire-bouchon). 1. m. Rizo de cabello, largo y pendiente en espiral. 2. m. sacacorchos. sacar algo con ~. 1. loc. verb. coloq. Sacarlo a la fuerza. Se dice especialmente de las palabras que se obliga a decir a una persona callada. Estaba buscando tirabuzón en youtube y me encontré este vídeo, el de la vuelta americana, ojalá pueda seguir nadando y pueda aprender algo así. 

Viendo el vídeo escuché la palabra somersault. Esta palabra es el titulo de una canción de Zero-7 que me gusta mucho. Varias veces intenté encontrar el significado de esa palabra pero no pude. Ahora acabo de enterarme que somersault es la vuelta con la que empieza el giro de cabeza que se hace para impulsarse cuando uno alcanza la otra orilla de la piscina. Me gustó saber esto y por eso dejo esta canción para finalizar la entrada.

viernes, 14 de marzo de 2014

Nos dijimos los nombres y nos lanzamos al agua: día seis de clase de natación

Mi compañero moreno que utiliza siempre camiseta se llama Javier. “Yo no me llamo Javier… o si” me dijo, parafraseando la canción, cuando le pregunté cómo se llamaba. Yo le pregunté su nombre después de que él me preguntó el mío. Todo esto sucedió una ronda de saltos después de que yo le preguntara al compañero bajito, guapo y delgado como se llamaba. Se llama Eduard. Me imagino que es médico porque tiene un aire a un médico que conocí en diciembre aunque parece muy niño.
Estas presentaciones sucedieron mientras hacíamos fila para lanzarnos a la piscina. El ejercicio del día consistía en mandarnos por turnos a la parte profunda y desplazarnos hasta lo pandito pateando y haciendo burbujas. No sobra decir que hacer esto es un ejercicio agotador cuando uno tiene que hacerlo 20 veces en un periodo de una hora. Creo que esta semana he hecho más ejercicio que lo que había hecho en los últimos tres meses.
Mientras hacíamos las rondas el instructor nos volvió a repetir hoy una frase que me dijo ayer cuando nos encontramos y me contó su historia completa. Leonardo dijo que todo en la vida se hace más fácil o mejor cuando se hace con amor. Cuando alguien saca a colación semejante frase siempre termino preguntándome ¿de dónde saco el amor? ¿cómo hago para ponérselo a la clase de natación o a cualquier cosa ?
La pregunta no tiene respuesta, pero creo que lo más parecido al amor es la actitud que tiene mi compañero Javier en la clase, actitud un poco parecida a la mía. Yo lo veo y él siempre se está gozando todos los ejercicios. Él siempre tiene esa sonrisa en la cara y esas ganas de divertirse en clase. Hoy por ejemplo, después de las flechas iniciales Leonardo nos pidió que tomáramos un chorizo y que fuéramos al lado profundo de la piscina. Cuando estábamos yendo todos para allá preguntó ¿Quién es el valiente que se va a lanzar primero? Javier venía trotando junto al grupo y cuando escuchó la pregunta sin chistar dijo yo y se mandó de una. Yo lo seguí y otro compañero más. Me encanta estar cerca de él y sentir que hay alguien a quien le gusta tanto la clase como yo, alguien que tiene ganas de aprender y de gozarse el asunto.  No sé si eso sea el amor al que se refiere Leonardo pero creo que por ahí podría estar la cosa.
Me sigo sintiendo enfermo con esta gripa desastrosa, pero sigo sintiendo que durante la clase me siento bien. Ahora tengo el fin de semana para mejorarme y pasar por lo de la presentación de Milinviernos y el lunes volver un poco más recuperado a patalear, burbujear, jugar y aprender y seguir molido en la semana dos de la clase de natación. También me alegra que el muchacho de la mirada dulce del grupo de principiantes haya comenzado a hablarme. Desde que comenzó el curso yo me he cambiado junto a él y a dos otros nadadores más que están en ese curso. El día que empezamos el curso yo no sabía cómo hacer nada así que sólo los seguí porque ellos parecían confiados e hice lo mismo que ellos hacían para entrar  a la piscina. Ahora el muchacho me ha hablado para aconsejarme cosas sobre los lockers y me ha preguntado sobre mi clase. Yo le pregunto cosas de vuelta y le sonrío.  

Me encontré esta galería de fotos de nadadores bajo el agua que está muy chévere


http://www.marktipple.com/summer2012

jueves, 13 de marzo de 2014

Expulsar todo el aire y hundirse

En mi clase de natación hay un muchacho de unos 35 años o tal vez un poco más. Él es moreno y  siempre lleva una camiseta deportiva del mismo color y material de la pantaloneta y en alguna ocasión comentó que le daba miedo hacer mucho esfuerzo con una pierna porque ha tenido muchas lesiones. Nunca lo he visto el torso desnudo, siempre tiene la camiseta puesta en clase y me imagino que debe tener cicatrices o algo raro en la parte superior del cuerpo. Ayer cuando estábamos en la parte profunda de la piscina me dijo que nos hundiéramos y nos viéramos abajo. No fui capaz, sentí que me ahogaba pero hoy aprendí el truco para hundirme y quedarme abajo.

El instructor nos enseñó que para estar hundido hay que dejar salir todo el aire, expulsarlo y así el cuerpo se vuelve pesado y se queda en el fondo. Después de enseñarnos eso nos puso a hacer un ejercicio que consistía en sumergirnos y pasar por varios hula hopos por debajo del agua. En el primer intento logré pasar por 5 y en el segundo lo pasé todos. Hoy salí de clase sintiendo que había pasado otra barrera y que había aprendido algo nuevo, no como ayer que me sentía derrotado y más enfermo que nunca. Hoy también me siento enfermo pero cuando estoy en la piscina me siento más tranquilo y menos afectado.  

Al final de la clase le toqué el hombre al compañero moreno y le dije que nos viéramos en el fondo de la piscina. No nos vimos en lo profundo pero si me hundí e hice lo que no había hecho ayer.

Cuando iba llegando para clase, a las 6 y 40 am, me encontré en la 68 al instructor y se vino contándome toda su vida hasta que llegamos a la Cruz Roja. Leonardo, ese es su nombre, tiene 24 años y lleva viviendo 8 meses en Bogotá. 

Dejo aquí dos vídeos de la piscina mas profunda del mundo, la Nemo 33 en Bruselas.
En Video: La piscina más profunda del mundo por Globovision

)

martes, 11 de marzo de 2014

Tercer día en la piscina ¿quieren saber lo que vi?

Hoy fue mi tercer día de clase de natación. Me duele todo, tengo las rodillas raspadas, siento carraspera en la garganta y estoy totalmente agotado. En la clase de hoy el instructor nos puso a hacer tres ejercicios diferentes. El primero era hacer la flecha pero teníamos que respirar y botar el aire, sacar la cabeza, respirar y botar el aire. Luego nos puso a hacer la misma flecha pero de espaldas y no la logré. Me hundía, me volteaba, tragaba agua, no me lograba relajar. Al final tuvimos que hacer otro ejercicio que consistía en lanzarnos por encima de los flotadores largos varias veces haciendo un recorrido. Este recorrido lo hacíamos por lo menos seis veces persiguiéndonos los unos a los otros. Yo estaba al final de la línea así que yo terminé la clase, cerré el ciclo y terminé rendido.

Al terminar la clase fui a hacer la rutina normal de bañarme y vestirme. Cuando estaba casi listo para salir y me estaba poniendo las medias y los zapatos un señor de unos 40 años, blanco, rubio de ojos claros y contextura gruesa a quien había visto ayer llegó de las duchas a terminar de arreglarse. No pude hacer más sino quedarme viéndolo. Siempre he tenido una fascinación por los extranjeros, fascinación que he controlado desde hace unos años cuando decidí dejar de tirarme a los pies de cualquier europeo, argentino o new yorker. El señor venía caminando en toalla y se dispuso a arreglarse en medio de un grupo de nadadores de la clase de principiantes que se estaba terminando de vestir. El gringo dejó que la toalla se descolgara sobre sus piernas y empezó a secarse todo el cuerpo, de pie, poniendo al descubierto sus genitales. Por un momento me fijé en su cuerpo, en los pelos de su pecho y en la blancura de su piel y de su pene, luego dejé de mirarlo y recorrí el resto de la escena con la mirada. Los demás nadadores continuaban vistiéndose pero al frente de mi, uno de mis compañeros de clase --un señor con pinta de campesino mas o menos de 45 años-- tenía la mirada fija en el gringo desnudo y mojado. Le miraba la entrepierna con los ojos fijos. De repente dejó de mirar al gringo y se fijó en que yo lo estaba mirando. Dejamos de mirarnos. Yo me fui.


Espero que mañana me vaya mejor. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Hoy salté a la parte honda de la piscina por primera vez

Hoy fue mi día dos del curso de natación. Volví a sentir lo que sentí el viernes en mi primer día: que puedo aprender, que me gusta, que me siento nuevo y que no le tengo tanto miedo. Tal vez lo único que no me gustó hoy fue que apareció un compañerito nuevo, un señor gordito que parecía no conocer las normas básicas de organización. El señor simplemente se pasaba por el frente de todo el mundo y se lanzaba a hacer los ejercicios saltándose la fila. Además se me ponía al frente o y se me cruzaba con si minúsculo traje de baño cuando era mi turno para hacer los ejercicios. Me pareció un personaje inquietante.

Al final de la clase, el último ejercicio propuesto por el instructor fue pararnos en dos filas y lanzarnos a la parte honda de la piscina. Teníamos que sostener uno de esos flotadores tubulares, respirar y mandarnos. Según Leonardo, el profesor -un muchacho paisa que no debe tener más de 28 años- el objetivo del ejercicio era aprender a tener confianza en la piscina. Todos los alumnos nos paramos en el borde simplemente a esperar a que fuera nuestro turno para botarnos al agua. Todos estuvimos por un buen rato preguntándonos ¿cómo se bota uno al agua? ¿me boto y ya? ¿no hay mas instrucciones? ¿tengo que hacer algo especial? Mientras tanto el instructor nos miraba impaciente desde el agua pidiéndonos que nos lanzáramos, que confiáramos. Insistía en que si algo pasaba él estaba ahí. Una vez que uno se lanzaba al agua y salía se podía mandar el otro. Yo no me tiré sino hasta cuando vi que el instructor no estaba distraído y estaba cerca por si algo pasaba. La primera vez que lo hice simplemente salté, flexioné las rodillas un poquito y me fui. Tengo grabada la imagen en mi cabeza de las burbujas subiendo alrededor mío y la superficie de la piscina desde abajo. También recuerdo una sensación de tranquilidad por haberlo hecho y por saber que en algún momento iba a salir a la superficie.


El señor gordito siguió atravesándose por toda la hora de clase. La señora con la que he hecho más confianza me dijo que yo la había pisado, empujado y magullado en un par de ocasiones. Yo le pedí disculpas y le dije que había sido sin intención.