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lunes, 7 de marzo de 2016

#Chile: Entre la cordillera y el mar, entre Neruda y Allende. Miguel Littín clandestino y sus documentales

La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile para mi fue un viaje. Su lectura es una travesía entre el mundo y Santiago, entre el ahora, 1985 y una época que comenzó con el golpe militar en Chile, entre yo y mis recuerdos. Leer ese libro fue conocer y reconocer los testimonios de una época inquietante y volver a escuchar en palabras de muchos desconocidos las historias que leí en libros, que me contaron en reuniones, que me narraron los amigos y que la Berta me contaba mientras tomábamos tecito en el comedor de su casa y mientras recordábamos al Alamiro y al Faruk.

De la serie de episodios todos me parecieron fascinantes, sobre el primero y el segundo ya había hablado en la entrada anterior: el primero, por la entrevista al militar torturador, por la opinión de los miembros del gobierno, por la vista de un Santiago familiar y desconocido. El segundo porque las historias del norte, del desierto y de la pampa salitrera, eran historias que leímos en cartas con la Berta y que se vieron alimentadas ahora por las imágenes en movimiento.

viernes, 4 de marzo de 2016

Acta general de #Chile: el impresionante documental de Miguel Littín (partes 1 y 2)

Gabriel García Márquez, Geraldine Chaplin y Miguel Littín
En 1985 el director chileno de cine, Miguel Littín, regresó a Santiago para filmar de forma clandestina la realidad de su país durante la dictadura. Littín figuraba en la lista de 5000 personas que tenían prohibido regresar a su tierra y por eso cambió de forma de vestir, de hablar, de forma de peinar y se puso gafas para cambiar la mirada. También adoptó una nacionalidad falsa nueva para poder recorrer Chile sin que lo pillara la seguridad de la dictadura. Posteriormente le contó toda la anécdota a García Márquez, quien publicó un libro que luego se publicaría y se convertiría en un best-seller.

Yo no sabía que ese libro existía y lo encontré hace pocos días rebuscando en una feria artesanal aquí cerca de la avenida Suba. Estoy a punto de terminar de leerlo y he visto ya dos de las tres partes del documental. En ellos Littín incluye imágenes de todo Chile en 1985 y entrevistas a personas que vivían y actuaban en medio de la más ardua de las represiones sociales y políticas. Los chilenos, exiliados internos y externos, le hablaron a Littín sobre la desaparición y la detención, sobre el hambre y la pobreza que trajo la dictadura para los trabajadores y la clase más baja. En el documental también aparecen funcionarios de la dictadura, políticos, activistas, trabajadores, vecinos, todos contándole a la cámara sobre un país y una situación en común.


miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Qué piden los pobres en Colombia? Documentales de Marta Rodríguez y Jorge Silva

Lo que quieren los pobres es tener tierra, su propia tierra. Esta es la idea que intentaron mostrar con vehemencia Marta Rodríguez y Jorge Silva en los documentales que produjeron desde el final de la década de los sesenta hasta la muerte de Silva en 1987. Los documentalistas muestran historias de personajes pertenecientes a las clases bajas trabajadoras colombianas quienes hacían un esfuerzo por no desaparecer y conservar un lugar en el territorio en el que se arraigaban sus costumbres y su cultura. Durante los años que duró su colaboración –tanto profesional como sentimental– la pareja produjo documentales, mediometrajes documentales y cortometrajes documentales enfocados en la población indígena marginalizada, los obreros urbanos empobrecidos, los trabajadores de las zonas rurales y sus familias desplazadas.

 
La primera de las colaboraciones de Rodríguez y Silva fue Chircales, producido entre 1966 y 1972. El mediometraje retrata la vida de una familia que vive y trabaja en el barrio Tunjuelito de en el sur de Bogotá. Los trabajadores de los chircales en esa época no tenían ningún tipo de seguridad social y vivían de producir ladrillos para los grandes terratenientes. En su mayoría los trabajadores de los chircales eran personas desplazadas por la violencia que empezó a azotar a las zonas rurales a mediados del siglo XX en Colombia.

martes, 7 de octubre de 2014

Borrando a papá (2013), violencia de género contra los hombres en Argentina

Ayer vi posteado en el muro de Facebook de un amigo el documental argentino del año pasado llamado Borrando a papá. Mi amigo posteó el documental con un comentario en el que afirmaba que no iba a soportar más acusaciones de machismo –que surgieron por un chiste publicado en línea— por parte de la “plaga feminazi”. Mi amigo ponía el documental como un ejemplo para argumentar que la violencia de género no es sólo algo que se ejerce hacia las mujeres sino también hacia los hombres y para demostrar que “el feminismo trasgrede, en nombre del género, hasta las leyes”.

Después de ver el documental de Ginger Gentile y Sandra Fernández Ferreira debo reconocer que en este punto mi amigo tiene razón. El documental utiliza los testimonios de seis casos de hombres, separados de sus hijos, para demostrar que en Argentina se han violentado sus derechos por el hecho de ser hombres. A ellos se les ha negado el derecho a visitar a sus hijos y a hacer parte de sus vidas a pesar de que en sus casos han demostrado que las denuncias de violencia hechas por las madres en su contra eran falsas y que, en algunos casos, la violencia sobre los hijos había sido ejercida por las mismas madres.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

No hay maricas negros: Este pueblo necesita un muerto (2007)

“No hay maricas negros” dice Stefany, cuando se refiere a lo que piensan las personas de su raza acerca de los homosexuales. Al ver un homosexual negro y sobre todo un travesti negro las personas de su comunidad “se sienten heridas en su ego de machos, se sienten humilladas, como que los están pisoteando”. Al mostrarse como homosexual, al transformar su identidad y convertirse en la mujer que quiso ser, Stefany supo que debía también enfrentarse a la vergüenza. Se le cerrarían puertas y perdería el cariño y el respeto de mucha gente.  



Esa es la historia que muestra Ana Cristina Monroy en su documental de 2007 llamado Este pueblo necesita un muerto. Monroy cuenta la historia de la transformación de Stefany, de su relación con su familia, con los muertos y con su piel. También muestra como Stefany se dispone a dejar atras a Emilio con rituales funerarios de la cultura afropacífica colombiana. En el Chocó los velorios, las novenas y los levantamientos de tumbas son ceremonias mortuorias que se realizan como una fiesta, son un esfuerzo para que la vida no muera. Stefany celebra con cantos y bailes a Emilio, a su pasado, a la vez que se rinde luto a sí misma. Stefany entierra a Emilio aunque siga en parte siendo él, aunque siga siendo un marica.