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domingo, 7 de mayo de 2017

Miscelánea de asuntos de la sobriedad

Cómo ya les había contado no estoy consumiendo alcohol y estas son algunas de las conclusiones que he sacado de andar en este plan:

1.    Que contarle a la gente que uno no consume alcohol es como salir del closet. Durante estas últimas semanas, o por lo menos durante este periodo inicial cuando he ido a alguna actividad social o cuando me he reunido con los amigos o cuando he conocido a alguien nuevo, he tenido que contarles que no bebo. Inicialmente su respuesta ha sido echar para atrás la cabeza y observarme con desconfianza; me miran y esperan encontrar razones traumáticas por las que no quiero tomar más cerveza. Quieren escuchar un drama profundo, una historia con gritos, mentadas de madre, un robo, un accidente, sexo casual salido a mal y lagunas mentales. De eso si ha habido pero muy poco, la verdad.

2.    Qué si uno no bebe está trabajando. La otra noche estábamos en la apertura de un evento en el espacio de arte que yo coordino con unos amigos, casi a la media noche yo estaba cansando, aunque contento y me estaba divirtiendo mucho. En esas volvimos al tema por alguna razón y después de conversar un rato, Marcela me dijo: “entonces, tú en este momento estás trabajando”. Esa idea me quedó rondando en la cabeza porque parece que hay una delimitación muy clara de lo que constituye para nosotros los momentos de trabajo y los de esparcimiento y esa línea es la del consumo de alcohol. Cuando uno trabaja no puede beber y cuando bebe es porque ya no está trabajando. Entonces ¿yo estoy trabajando todo el tiempo? Será que mi animo y mi voluntad de no beber me han condenado a estar siempre en modo trabajar?

martes, 26 de enero de 2016

Técnica de seducción infalible (pedagogía de los besos)

Anoche César nos contó a mi y a Wilson que el lugar en el que levantaba más fácil era la piscina. Yo le respondí con una retahíla en la que le enfatizaba que de eso no estábamos hablando, que levantar mujeres en un bar donde pagas por pasar el rato con ellas no valía y que eso no era reto. Le recordé que nos referíamos a levantes de la calle, de los cotidianos. Wilson se rió y me aclaró que su amigo hablaba de la piscina de Compensar, no la otra.

Los primeros recuerdos que tengo de César datan de cuando estábamos en la universidad. En esa época, el 2002, César se hacía llamar Zeus y era un bicho rarísimo incluso para la facultad de artes. Manejaba unos discursos poco digeribles sobre estética y era uno de los artistas más arriesgados que tenía mi generación. Hacía unos videos interviniendo Las Meninas que eran fascinantes y cuando él mostraba en alguna entrega de clase los estudiantes de la escuela de artes rumoraban sobre él y resonaban sobre su trabajo. Zeus andaba con el pelo largo y exhibía unos rulos muy bien cuidados, su pinta era similar a la de Durero en su autorretrato más conocido.

De tanta maravilla de antaño no queda mucho. El gran artista es ahora uno más, un deportista aficionado semi-calvo que va a trabajar todos los días igual que el resto de los mortales. Sin embargo, no ha dejado de ser el mismo tipo dicharachero, delgadísimo  ya tiene un o entretenido.  queda. Sin embargo, no ha dejado de ser el mismo tipo dicharachero, delagadndo. Y ya."rnas. En esasy deportista y conversar con él sigue siendo entretenido. Según cuenta, ya tiene un modus operandi con el que levanta en la piscina de Compensar. “Primero –me contó con una actitud un poco fachera, mientras ilustraba la narración con una serie brazadas y movimientos piscineros— desde arriba miro si hay alguna nena que sea bonita. Si no la hay bajo y me quedo un rato a un lado mientras llega el cambio de turno que es cada media hora.”

viernes, 22 de mayo de 2015

El sexo de los caracoles #relato

Cuando fumaba, y viajaba, buscaba siempre con desespero las salas de fumadores de los aeropuertos. Fue en la de Santiago –un cubo de vidrio donde nos agrupábamos los viciosos asesinos del ambiente– donde conocí a una española que me habló sobre el sexo de los caracoles. La señora estaba en el Comodoro Arturo Merino Benítez, nombre del aeropuerto, de transito porque iba para Ecuador a estudiar los caracoles latinoamericanos. Gracias a una investigación que había realizado unos meses atrás, se ganó una beca que le permitiría pasar seis meses observando lo que ella consideraba como “el mejor sexo del mundo animal”. 


La española, de quien no recuerdo su nombre, me contó que la mayoría de estos animales son hembras y machos a la vez y que el juego previo suele durar cerca de 20 minutos. Durante ese tiempo se excitan usando su dardo calcáreo. Cuando ya están listos para el acto amoroso, los caracoles se ubican en sentidos opuestos y se penetran uno al otro.

La relación sexual se produce en la noche y suele durar unas 10 o 12 horas. En ese tiempo los caracoles comparten con delicadeza cadenas de ADN en forma de churros de carbonato cálcico que el otro absorbe en su aparato reproductor. Allí se disuelve liberando el esperma. Mientras la española me explicaba todo esto sostenía el cigarrillo con sus labios y juntaba sus manos a la altura de sus gafas. Mientras hablaba imitaba con sus dedos los plácidos y lentos movimientos que hacen los caracoles por horas tocándose, besándose, baboseándose.

jueves, 19 de marzo de 2015

¿Temor a la friendzone? Te quiero, pero no como amigo

De algunos años para acá la “friendzone” se convirtió en el peor de los terrores. Se popularizaron los memes y las opiniones que apoyaban el punto de que es mejor desaparecer de la vida de quien tanto te gusta, antes que permanecer en el campo minado de la amistad. “Te quiero, pero como amigo” es el trueno que despeja plazas llenas de manifestantes, ahuyenta a las bestias y atemoriza hasta los soldados mas valientes. Pero, ¿es tan horroroso ser amigo de esa persona por la que se siente un gusto particular?
Puedo confesar aquí que he sufrido el rechazo. Han sido varias las ocasiones en que alguien que me gustaba mucho me dejó en un plano que no es el romántico que yo esperaba. Por ejemplo, hace un par de meses me vi involucrado con Miguel, un personaje con quien tuvimos un coqueteo interesante por un par de semanas. Charlábamos seguido y nos encontramos en varias ocasiones para ir por un trago, fuimos a cine e incluso pasé un fin de semana bastante intimo y acalorado en su apartamento. La cosa iba “bien” hasta que todo se enfrió. Miguel dejó de mostrar interés y antes de que él pudiera comenzar a pronunciar las temidas palabras del rechazo, lo condené al ultimo rincón de mis redes sociales.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Miscelánea de terremotos entre Santiago y Bogotá #CrónicaCorta

Ayer, antes de las cuatro de la tarde sentí una presión muy fuerte en el pecho. Estaba apunto de tener un ataque de ansiedad por la gran cantidad de café que había consumido, por el estrés de la cirugía de mi mamá y por los problemas de trabajo. Para combatir esa sensación tan maluca me pareció buena idea salir a trotar, cosa que no había hecho por la mañana. Me cambié y salí caminando, como hago todos los días, hacia la avenida Suba mientras cuadraba el teléfono para que sonara el audiolibro del Ulysses de James Joyce. Empecé a aumentar el ritmo cuando crucé los cuatro carriles de la avenida del Transmilenio.

La ciclo-ruta que rodea el parque alrededor del río en la 106 estaba llena de ramas de arboles porque acaban de podar, por lo que el asfalto se convirtió en un juego de obstáculos con ramas y mugre dejada por los jardineros del distrito. Las voces del audiolibro no se detuvieron; un par de caballeros sostenían una conversación acerca de Irlanda, una muerta o la madre de alguno de los personajes. Los dos señores charlaban mientras hacían un recorrido en un carruaje tirado por caballos que relinchaban y resoplaban. Los audiolibros le dan al ejercicio una atmosfera intelectual que no siento con otro tipo de ayuda auditiva.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Relajarse y respirar, la clave para la natación y para el sexo: día nueve

Desde hace un par de semanas un vecinito, un muchacho de 29 años me ha estado cortejando. Hablamos seguido por whatsapp e incluso el otro día me trajo una cerveza y nos pusimos a charlar en la entrada de mi edificio. Es bien bonito, delgadito y según me dice tiene el pecho peludito; vi también que tiene las piernas peludas y bien torneadas. El hombre es un caramelo, dulce, tierno, tranquilo, pero tiene un inconveniente: es intenso. Nos hemos visto solo dos veces –la primera salimos a tomar café y la segunda fue el día de la cerveza— y cuando hablamos por whatsapp termina diciéndome que quiere algo conmigo o lo lindo que sería que estuviéramos juntos o que me quiere para mas que solo lo físico. Cuando yo me pongo frisky y quiero morbosearmelo un ratico para amasarle las carnitas termina diciéndome que sería muy afortunado si pasara algo entre nosotros. No permite que fluya la conversación, no deja que yo persiga mi presa con mi prosa, la cual se ha convertido últimamente en mi arma de conquista. Me he dado cuenta que si quiero conseguir algo de un tipo me gusta lucharlo un poquito y eso lo hago escribiéndole cosas lindas, contándole historias, conversándolo, trabajando indirectas, doblesentidos, contando anécdotas, calentándole la mente para llegar al cuerpo (no siempre funciona *suspiro*). ¡OJO! Hay una diferencia muy grande entre endulzar el oído o pintar pajaritos en el aire y lo que yo hago. Yo les cuento una historia cachonda de a poquitos y voy midiendo las aguas, los voy antojando e intento que queden con ganas de verme o por lo menos que quieran escuchar un poco más, que se calienten, y el resto es carpintería, un lugar, un trago…


sábado, 15 de junio de 2013

Necesito un amante



Necesito alguien con quien explorar mi cuerpo y con quien explorar su cuerpo. Con quien pasar noches de sexo, de cariño, de sudor, de romance.