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martes, 14 de agosto de 2018

Los cocos, la playa y el topless


El miércoles en la tarde fui a la playa. Cuando llegué estaba sola. Había solo un par de personas al fondo, cerca del batallón, y yo. Me puse todo el bronceador ese que pude. Al rato llegaron un grupo de mujeres súper arias. Ellas eran cinco nórdicas igual de blancas que la leche. Rubias todas. No se si decir que eran bonitas, pero inmundas no eran.

Las chicas se tiraron sobre la arena y comenzaron a ponerse bloqueador y bronceador unas a las otras. Se reían y conversaban. Al rato, tres de las cinco chicas se quitaron el sujetador y se quedaron topless sobre la arena gris. 
Cuando las vi haciendo eso caí en cuenta de que así biringas las gringas le hacían perfecto honor al nombre de la playa: Los cocos. Pensé en que si mi hermano hubiera estado ahí se hubiera reído mucho del pun.
Aquí es cuando empieza lo realmente entretenido:

miércoles, 24 de septiembre de 2014

No hay maricas negros: Este pueblo necesita un muerto (2007)

“No hay maricas negros” dice Stefany, cuando se refiere a lo que piensan las personas de su raza acerca de los homosexuales. Al ver un homosexual negro y sobre todo un travesti negro las personas de su comunidad “se sienten heridas en su ego de machos, se sienten humilladas, como que los están pisoteando”. Al mostrarse como homosexual, al transformar su identidad y convertirse en la mujer que quiso ser, Stefany supo que debía también enfrentarse a la vergüenza. Se le cerrarían puertas y perdería el cariño y el respeto de mucha gente.  



Esa es la historia que muestra Ana Cristina Monroy en su documental de 2007 llamado Este pueblo necesita un muerto. Monroy cuenta la historia de la transformación de Stefany, de su relación con su familia, con los muertos y con su piel. También muestra como Stefany se dispone a dejar atras a Emilio con rituales funerarios de la cultura afropacífica colombiana. En el Chocó los velorios, las novenas y los levantamientos de tumbas son ceremonias mortuorias que se realizan como una fiesta, son un esfuerzo para que la vida no muera. Stefany celebra con cantos y bailes a Emilio, a su pasado, a la vez que se rinde luto a sí misma. Stefany entierra a Emilio aunque siga en parte siendo él, aunque siga siendo un marica.   

jueves, 20 de marzo de 2014

El dolor: día diez de clase de natación

Me duelen las nalgas y la parte de atrás del brazo porque hoy el profesor nos puso a recorrer la piscina nadando, braceando, pateando y controlando la respiración. Además la clase de hoy duró una hora y cuarenta y cinco minutos. Ya en una semana el curso se acaba y necesito enfocarme en conseguir clases y trabajo y volver a tener plata para seguir nadando, pagar salud y pensiones y poder salir a comer o cualquier cosa. Sin embargo me siento melancólico porque ya casi se acaba un proceso que me ha gustado mucho y que no me gustaría dejar. Me he acostumbrado a mis compañeros y al agua. Me he acostumbrado a perder el miedo un poquito todos los días y a enfrentar la profundidad de la piscina sabiendo que no me va a pasar nada malo. No quiero ponerme triste ni sentir que todo está mal, solo quiero seguir adelante y disfrutar mientras las cosas no se acaben y cuando se acaben veré que hago.

Cuando terminamos la clase salí a desayunar con los compañeritos. Me senté en la cafetería con … se me fue el nombre de la niña que quiere ser auxiliar de vuelo y con Javier. La niña nos contó de los problemas de salud de su perrito y hablamos del curso, del profesor de lo contentos que nos sentimos. Me gusta eso, me gusta sentarme y hablar con la gente, aprender un poco y hablar sobre mí. Javier está como echándole los perros a la niña, claro, porque es bien bonita.

Cuando veo que los compañeros hacen los ejercicios y no pueden, o cuando creo que hay que decirles que los están haciendo bien, o cuando quiero que avancen para poder seguir yo pienso en esta canción



Y cuando me siento melancólico pienso en el wedding waltz de este álbum. Lo escuchaba mucho cuando salía con Fabián.


lunes, 17 de marzo de 2014

Me ahogo: Clase de Natación día siete.

Creo que ayer con lo del trueque digital y la presentación con milinviernos estuve bastante distraído y no pensé en que tendría que volver a clase de natación hoy. Pero si estaba bastante emocionado cuando llegué a la Cruz Roja hoy en la mañana porque me siento mucho mejor de la gripa. Además en la presentación nos fue bien, creo.
La clase hoy consistió en hacer flecha boca debajo de ida y flecha boca arriba de vuelta. Pude dominar las dos con bastante tranquilidad aunque aún me cuesta sacar la cabeza y respirar, botar burbujas y volver a sacar la cabeza y respirar. Es un ejercicio de coordinación que para mí es bastante difícil. Luego cuando hicimos varias rondas de eso el profesor nos pidió que siguiéramos haciendo la flecha pero en la mitad del camino debíamos dar una vuelta y quedar boca arriba. Resultado: nada. Cero, no pude hacer ninguna y siento que el profesor, como generalmente hago las cosas bien, no me dice nada. Y cuando me dice algo no es específico entonces siento que me está regañando. Yo y mi tolerancia con la crítica constructiva. Conclusión: téngase paciencia, mañana inténtelo de nuevo y tal vez lo logre.

Cuando salí de clase me di cuenta, de nuevo, de que estoy en la quiebra, que no sé qué voy a hacer el otro mes para pagar la mitad de las cuentas. Tengo que conseguir clases y trabajo para volver a ser un ser humano pero no sé cómo. Me asusto y no sé cómo ni a quien pedirle ayuda. El dinero se me va a acabar y no sé de dónde sacar más. Me da miedo pasar al siguiente nivel, reconocer que no tengo tabla de salvación, que volver a mi antigua empresa no es una opción. Necesito volver a empezar pero el miedo me congela. Me ahogo. Help!

jueves, 13 de marzo de 2014

Expulsar todo el aire y hundirse

En mi clase de natación hay un muchacho de unos 35 años o tal vez un poco más. Él es moreno y  siempre lleva una camiseta deportiva del mismo color y material de la pantaloneta y en alguna ocasión comentó que le daba miedo hacer mucho esfuerzo con una pierna porque ha tenido muchas lesiones. Nunca lo he visto el torso desnudo, siempre tiene la camiseta puesta en clase y me imagino que debe tener cicatrices o algo raro en la parte superior del cuerpo. Ayer cuando estábamos en la parte profunda de la piscina me dijo que nos hundiéramos y nos viéramos abajo. No fui capaz, sentí que me ahogaba pero hoy aprendí el truco para hundirme y quedarme abajo.

El instructor nos enseñó que para estar hundido hay que dejar salir todo el aire, expulsarlo y así el cuerpo se vuelve pesado y se queda en el fondo. Después de enseñarnos eso nos puso a hacer un ejercicio que consistía en sumergirnos y pasar por varios hula hopos por debajo del agua. En el primer intento logré pasar por 5 y en el segundo lo pasé todos. Hoy salí de clase sintiendo que había pasado otra barrera y que había aprendido algo nuevo, no como ayer que me sentía derrotado y más enfermo que nunca. Hoy también me siento enfermo pero cuando estoy en la piscina me siento más tranquilo y menos afectado.  

Al final de la clase le toqué el hombre al compañero moreno y le dije que nos viéramos en el fondo de la piscina. No nos vimos en lo profundo pero si me hundí e hice lo que no había hecho ayer.

Cuando iba llegando para clase, a las 6 y 40 am, me encontré en la 68 al instructor y se vino contándome toda su vida hasta que llegamos a la Cruz Roja. Leonardo, ese es su nombre, tiene 24 años y lleva viviendo 8 meses en Bogotá. 

Dejo aquí dos vídeos de la piscina mas profunda del mundo, la Nemo 33 en Bruselas.
En Video: La piscina más profunda del mundo por Globovision

)

martes, 11 de marzo de 2014

Tercer día en la piscina ¿quieren saber lo que vi?

Hoy fue mi tercer día de clase de natación. Me duele todo, tengo las rodillas raspadas, siento carraspera en la garganta y estoy totalmente agotado. En la clase de hoy el instructor nos puso a hacer tres ejercicios diferentes. El primero era hacer la flecha pero teníamos que respirar y botar el aire, sacar la cabeza, respirar y botar el aire. Luego nos puso a hacer la misma flecha pero de espaldas y no la logré. Me hundía, me volteaba, tragaba agua, no me lograba relajar. Al final tuvimos que hacer otro ejercicio que consistía en lanzarnos por encima de los flotadores largos varias veces haciendo un recorrido. Este recorrido lo hacíamos por lo menos seis veces persiguiéndonos los unos a los otros. Yo estaba al final de la línea así que yo terminé la clase, cerré el ciclo y terminé rendido.

Al terminar la clase fui a hacer la rutina normal de bañarme y vestirme. Cuando estaba casi listo para salir y me estaba poniendo las medias y los zapatos un señor de unos 40 años, blanco, rubio de ojos claros y contextura gruesa a quien había visto ayer llegó de las duchas a terminar de arreglarse. No pude hacer más sino quedarme viéndolo. Siempre he tenido una fascinación por los extranjeros, fascinación que he controlado desde hace unos años cuando decidí dejar de tirarme a los pies de cualquier europeo, argentino o new yorker. El señor venía caminando en toalla y se dispuso a arreglarse en medio de un grupo de nadadores de la clase de principiantes que se estaba terminando de vestir. El gringo dejó que la toalla se descolgara sobre sus piernas y empezó a secarse todo el cuerpo, de pie, poniendo al descubierto sus genitales. Por un momento me fijé en su cuerpo, en los pelos de su pecho y en la blancura de su piel y de su pene, luego dejé de mirarlo y recorrí el resto de la escena con la mirada. Los demás nadadores continuaban vistiéndose pero al frente de mi, uno de mis compañeros de clase --un señor con pinta de campesino mas o menos de 45 años-- tenía la mirada fija en el gringo desnudo y mojado. Le miraba la entrepierna con los ojos fijos. De repente dejó de mirar al gringo y se fijó en que yo lo estaba mirando. Dejamos de mirarnos. Yo me fui.


Espero que mañana me vaya mejor.