Tengo la imagen muy
presente de Mafe cerca al abuelo justo después de que hubiera muerto. Dijo con claridad
7:43, aunque en el registro de defunción que me enviaron para llevar a la
oficina decía 7:55. Sea la hora que fuera, ese momento en que el abuelo dejó de
respirar se convirtió en un instante de corte. Marcó un antes y un después en nuestras vidas. Luego sucedieron una serie de cosas que hoy
tengo ganas de relatar. Algunas son extrañas, otra son divertidas y otras son
momentos que simplemente creo que vale la pena conservar.
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Durante las semanas anteriores a la muerte del abuelo soñé con tres personas que alguna vez fueron importantes para mí. En los tres sueños esos personajes estaban en
situaciones de muerte; sobre eso hablé en una entrada anterior. En uno de los
sueños Juan estuvo a punto de ser arrollado por un tren; en el otro, a Ron lo picaba un bicho y terminaba en un hospital; en el último Camilo casi se moría pero no recuerdo como.
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