- Comencé a leer La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile y hasta ahora me ha gustado mucho. García Márquez sigue ejerciendo sobre mí una fascinación hipnótica; cuando lo leo siempre me siento melancólico, como si estuviera accediendo a un portal a un mundo añorado y querido. Este libro es sobre Santiago y eso tampoco me deja avanzar muy rápido: constantemente tengo que buscar las referencias geográficas, sacar cuentas de fechas, leer sobre los eventos históricos y contrastarlos con mis propios recuerdos. La mitad del libro también he tenido que leerlo en voz alta para sacar de mi cabeza las voces de los viejos amigos chilenos.
- A P. le terminó gustando la historia que le llevé a clase de Flannery O’connor. Su reacción fue como yo me la esperaba: sorpresa por el final del cuento del niño que regresa al rio después de oír que el reino de Cristo estaba en el fondo. Le aconsejé que leyéramos otra.
