De algunos años para acá la “friendzone” se
convirtió en el peor de los terrores. Se popularizaron los memes y las
opiniones que apoyaban el punto de que es mejor desaparecer de la vida de quien
tanto te gusta, antes que permanecer en el campo minado de la amistad. “Te
quiero, pero como amigo” es el trueno que despeja plazas llenas de
manifestantes, ahuyenta a las bestias y atemoriza hasta los soldados mas
valientes. Pero, ¿es tan horroroso ser amigo de esa persona por la que se
siente un gusto particular?
Puedo confesar aquí que he sufrido el rechazo.
Han sido varias las ocasiones en que alguien que me gustaba mucho me dejó en un
plano que no es el romántico que yo esperaba. Por ejemplo, hace un par de meses
me vi involucrado con Miguel, un personaje con quien tuvimos un coqueteo
interesante por un par de semanas. Charlábamos seguido y nos encontramos en
varias ocasiones para ir por un trago, fuimos a cine e incluso pasé un fin de
semana bastante intimo y acalorado en su apartamento. La cosa iba “bien” hasta
que todo se enfrió. Miguel dejó de mostrar interés y antes de que él pudiera
comenzar a pronunciar las temidas palabras del rechazo, lo condené al ultimo
rincón de mis redes sociales.