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viernes, 19 de junio de 2015

"Joto si, pero degenerado no". Película El lugar sin límites #México

Ahora que estoy indagando sobre la prostitución, sobre los territorios frontera y sobre lo trans, me he dedicado a recopilar información relacionada a esos temas. En uno de mis posts de hace rato les conté sobre la peli mexicana La Vida Precoz y Breve de Sabina Rivas. La historia de una niña metida en el mundo de la trata de blancas y las drogas en la frontera entre México y Guatemala. Ahora vuelvo a meterme en el tema con un clásico del cine mexicano de 1977, dirigido por Arturo Ripstein y basada en la novela homónima de José Donoso llamado El lugar sin límites.

La película cuenta la historia de La Manuela, una travesti, y su hija la Japonesita. Las dos  poseen un prostíbulo en el Olivo, un pequeño pueblo a punto de ser vendido por don Alejo, el terrateniente con mas dinero del lugar. Las cosas ya están mal en el prostíbulo y en el pueblo, pero solo empeoran cuando Pancho, un antiguo protegido de don Alejo y cliente del prostíbulo, regresa. Tanto madre trans como hija se ven envueltas en los impulsos sexuales del cliente perdedor, agresivo y borrachín. La combinación de confusiones y pobreza nos lleva al desenlace, el cual no podría esperarse que fuera nada menos que trágico.



viernes, 22 de mayo de 2015

El sexo de los caracoles #relato

Cuando fumaba, y viajaba, buscaba siempre con desespero las salas de fumadores de los aeropuertos. Fue en la de Santiago –un cubo de vidrio donde nos agrupábamos los viciosos asesinos del ambiente– donde conocí a una española que me habló sobre el sexo de los caracoles. La señora estaba en el Comodoro Arturo Merino Benítez, nombre del aeropuerto, de transito porque iba para Ecuador a estudiar los caracoles latinoamericanos. Gracias a una investigación que había realizado unos meses atrás, se ganó una beca que le permitiría pasar seis meses observando lo que ella consideraba como “el mejor sexo del mundo animal”. 


La española, de quien no recuerdo su nombre, me contó que la mayoría de estos animales son hembras y machos a la vez y que el juego previo suele durar cerca de 20 minutos. Durante ese tiempo se excitan usando su dardo calcáreo. Cuando ya están listos para el acto amoroso, los caracoles se ubican en sentidos opuestos y se penetran uno al otro.

La relación sexual se produce en la noche y suele durar unas 10 o 12 horas. En ese tiempo los caracoles comparten con delicadeza cadenas de ADN en forma de churros de carbonato cálcico que el otro absorbe en su aparato reproductor. Allí se disuelve liberando el esperma. Mientras la española me explicaba todo esto sostenía el cigarrillo con sus labios y juntaba sus manos a la altura de sus gafas. Mientras hablaba imitaba con sus dedos los plácidos y lentos movimientos que hacen los caracoles por horas tocándose, besándose, baboseándose.